SIDA
Definición
Sida es el acrónimo del síndrome de inmunodeficiencia adquirida y es un síndrome que afecta a los humanos infectados por VIH (Virus de Inmunodeficiencia humana). Se dice que una persona padece sida cuando su organismo, debido a la inmunodepresión provocada por el VIH no es capaz de ofrecer una respuesta inmune adecuada contra las infecciones. Cabe destacar la diferencia entre estar infectado con VIH y padecer sida. Una persona infectada de VIH es seropositiva, y desarrolla un cuadro de sida cuando su nivel de Linfocitos T CD4 (que son el tipo de célula que ataca el virus) desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre.
En la actualidad se considera a la infección por VIH incurable, aunque existen medicamentos antirretrovirales que son capaces de contener dicha infección. En los países desarrollados, los infectados pueden llevar una vida totalmente normal, como un enfermo crónico, sin desarrollar un cuadro de sida gracias al tratamiento; sin embargo, en otras partes del globo donde no están disponibles estos medicamentos (África, por ejemplo) los infectados desarrollan sida y mueren pocos años después de haber sido diagnosticados.
El VIH se transmite a través de los fluídos corporales, tales como sangre, semen y secreciones vaginales. Es capaz de infectar las células T CD4+, un tipo de leucocito que coordina la respuesta inmune a las infecciones y al cáncer. Cuando la cantidad de células T CD4+ de una persona disminuye lo suficiente, esa persona queda susceptible de sufrir enfermedades que una persona sana sería capaz de rechazar. Estas enfermedades son principalmente infecciones oportunistas y ciertos tipos de cáncer, y usualmente son la causa de muerte de los que padecen el sida. El VIH además, es capaz de infectar células cerebrales, causando algunos desórdenes neurológicos.
Pese a que los médicos conocían tanto la pneumonía por Pneumocystis carinii como el sarcoma de Kaposi, la aparición conjunta de ambos en varios pacientes les llamó la atención. La mayoría de estos pacientes eran hombres homosexuales sexualmente activos, muchos de los cuales también sufrían de otras enfermedades crónicas que más tarde se identificaron como infecciones oportunistas. Las pruebas sanguíneas que se les hicieron a estos pacientes mostraron que carecían del número adecuado de un tipo de células sanguineas llamadas T CD4+. La mayoría de estos pacientes murió en pocos meses.
Ya que en un principio se identificó a la población homosexual como víctima de la deficiencia inmune la prensa comenzó a llamarla la «peste rosa», aunque pronto se hizo notar que también la padecían los inmigrantes haitianos en EE.UU., usuarios de drogas intravenosas, receptores de transfusiones sanguíneas y mujeres heterosexuales. La nueva enfermedad fue bautizada oficialmente en 1982 con el nombre sida.
Hasta 1984, se sostuvieron distintas teorías sobre la posible causa del sida. La teoría con más apoyo planteaba que el sida era causado por un virus. La evidencia que apoyaba esta teoría era básicamente epidemiológica. En 1983, un grupo de nueve hombres homosexuales con sida de Los Angeles, que habían tenido parejas sexuales en común, incluyendo a otro hombre en Nueva York que mantuvo relaciones sexuales con tres de ellos, sirvieron como base para establecer un patrón de contagio típico de las enfermedades infecciosas.
Otras teorías sugieren que el sida surgía a causa del excesivo uso de drogas y de la promiscuidad sexual. También se planteó que la inoculación de semen en el recto durante el sexo anal combinado con el uso de inhalantes con nitrito (poppers) producía supresión del sistema inmune. Pocos especialistas tomaron en serio estas teorías, aunque algunas personas todavía las promueven y niegan que el sida sea producto de la infección del VIH.
En los primeros años del sida, el origen exacto del virus que lo causaba era desconocido. Una teoría común, que incluso se convirtió en un artículo de la revista Rolling Stone, sostenía que el VIH provenía de un virus llamado virus de inmunodeficiencia en simios, el cual era idéntico al VIH y causaba síntomas similares al sida en otros primates, este virus habría sido transmitido a la población humana en África durante unos experimentos con vacunas contra la polio en pobladores africanos, sin embargo, esta teoría no tiene crédito en la actualidad. También se creía que la llegada del sida al mundo occidental era atribuible a un hombre llamado el «paciente cero», un asistente de vuelo canadiense que habría practicado el sexo con más de mil hombres en distintas partes del mundo. Esta teoría, que incluso fue plasmada en una película, es falsa.
En 1984, dos científicos, el Dr. Robert Gallo en los Estados Unidos y el profesor Luc Montagnier en Francia, aislaron de forma independiente el virus que causaba el sida. Luego de una disputa prolongada, accedieron a compartir el crédito por el descubrimiento, así el virus fue llamado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en 1986. El descubrimiento del virus permitió el desarrollo de un anticuerpo, el cual se comenzó a utilizar para identificar dentro de los grupos de riesgo a los infectados. También permitió empezar investigaciones sobre posibles tratamientos y una vacuna.
En esos tiempos las víctimas del sida eran aisladas por la comunidad, los amigos e incluso la familia. Los niños que tenían sida no eran aceptados por las escuelas debido a las protestas de los padres de otros niños. La gente temía acercarse a los infectados ya que pensaban que el VIH podía contagiarse por un contacto casual como dar la mano, abrazar, besar o compartir utensilios con un infectado.
En un principio la comunidad homosexual fue culpada de la aparición y posterior expansión del sida en Occidente. Incluso, algunos grupos religiosos llegaron a decir que el sida era un castigo de Dios a los homosexuales (esta creencia aún es popular entre creyentes cristianos y musulmanes). Otros señalan que el estilo de vida «depravado» de los homosexuales era responsable de la enfermedad. Aunque es verdad que en un principio el sida se expandió a través de las comunidades homosexuales y que la mayoría de los que padecían la enfermedad eran homosexuales, esto se debía, en parte, a que en esos tiempos no era común el uso del condón entre homosexuales, por considerarse que éste era sólo un método anticonceptivo.
El sida pudo expandirse rápidamente al concentrarse la atención sólo en los homosexuales, esto permitió que la enfermedad se contagiara entre heterosexuales, particularmente en África, el Caribe y luego en Asia.
Algunos estudios sugieren que el virus se expandió inicialmente en Africa occidental, pero es posible que hayan existido varios orígenes separados. La muestra humana más antigua que se sepa contuvo VIH, fue tomada en 1959 a un marino británico, quien aparentemente la contrajo en lo que ahora es la República Democrática del Congo. Otras muestras que contenían el virus fueron encontradas en un hombre estadounidense que murió en 1969, y un marino noruego en 1976. Se cree que el virus se contagió a través de actividad sexual, posiblemente a través de prostitutas, en las áreas urbanas de África. A medidad que los infectados viajaron por el mundo, fueron llevando la enfermedad a varias ciudades de distintos continentes.
En la actualidad, la forma más común de en que se transmite el VIH es a través de actividad sexual desprotegida y al compartir agujas entre usuarios de drogas de abuso intravenosas. El virus también puede ser transmitido desde una madre embarazada a su hijo (transmisión vertical). En el pasado también se transmitió el sida a través de transfusiones de sangre y el uso de productos derivados de ésta para el tratamiento de la hemofilia, sin embargo, hoy en día esto ocurre muy raramente, debido a los controles realizados sobre estos productos.
No todos los pacientes infectados con el virus VIH tienen sida. El criterio para diagnosticar el sida puede variar de región en región, pero el diagnóstico tipicamente requiere:
La infección primaria por VIH es llamada seroconversión, y puede ser acompañada por una serie de síntomas inespecíficos, parecidos a los de una gripe, por ejemplo, fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados. En esta etapa el infectado es más contagioso que en cualquier otra etapa de la enfermedad, ya que la cantidad de virus en su organismo es la más alta que alcanzará. Esto se debe a que todavía no se desarrolla por completo la respuesta inmunológica del huésped. No todos los recién infectados con VIH padecen de estos síntomas y eventualmente todos los individuos se vuelven asintomáticos.
Durante la etapa asintomática, cada día se producen varios miles de millones de virus VIH, lo cual se acompaña de una disminución de las células T CD4+. El virus no sólo se encuentra en la sangre, sino que en todo el cuerpo, particularmente en los ganglios linfáticos, el cerebro y las secreciones genitales.
El tiempo que demora el diagnóstico de sida desde la infección inicial del virus VIH es variable. Algunos pacientes desarrollan algún síntoma de inmunosupresión muy pocos meses después de haber sido infectados, mientras que otros se mantienen asintomáticos hasta 20 años.
La razón por la que algunos pacientes no desarrollan la enfermedad, y porque hay tanta variabilidad interpersonal en el avance de la enfermedad, todavía es objeto de estudio. El tiempo promedio entre la infección inicial y el desarrollo de sida varía entre ocho a diez años en ausencia de tratamiento.
Las opciones de tratamiento del SIDA consisten en combinaciones de dos o más tipos de antiretrovirales, por ejemplo, dos inhibidores de la transcriptasa inversa más un inhibidor de la proteasa viral. Los pacientes tratados con estos fármacos pueden dar negativos a las pruebas usadas para detectar el virus, pero al discontinuar la terapia la carga viral vuelve a aumentar paulatinamente. Existe la preocupación de que el virus se vuelva resistente a estos regímenes. En el último tiempo se le ha llamado a esta modalidad de tratamiento terapia antiretroviral altamente activa (HAART en inglés). Desafortunadamente, la mayoría de los infectados a nivel mundial no tienen acceso a este tipo de terapia.
Se está estudiando actualmente el desarrollo de una vacuna contra el VIH y nuevos fármacos antiretrovirales. Algunas de las mejoras que se quiere hacer a los tratamientos es simplificar los esquemas de tratamiento para aumentar la adherencia a éstos y disminuir la posibilidad de efectos adversos
Desde que el SIDA hizo su aparición pública, varias formas de medicina alternativa se han usado para tratar los síntomas de la enfermedad. Durante la década de los 1980s cuando aún no existían los tratamientos actuales, muchos infectados experimentaron con terapias alternativas de varios tipos, incluyendo masajes, preparados herbales y acupuntura. Ninguno de estas estrategias mostró beneficios reales y a largo plazo en ensayos clínicos controlados, aunque algunos creen que pueden afectar positivamente el bienestar general del infectado. El interés en este tipo de terapias disminuyó una vez que aparecieron los tratamientos actuales, aunque aún algunos enfermos los usan, especialmente aquellos que creen que el SIDA no es causado por el VIH. Otros usan marihuana para tratar el dolor, las nauseas y estimular el apetito.
En los países occidentales el índice de infección con VIH ha disminuido ligeramente debido a la adopción de prácticas de sexo seguro por los varones homosexuales y (en menor grado) a la existencia de distribución gratuita de jeringas y campañas para educar a los usuarios de drogas intravenosas acerca del peligro de compartir las jeringas. La difusión de la infección en los heterosexuales ha sido un poco más lenta de lo que originalmente se temía, posiblemente porque el VIH es ligeramente menos transmisible por las relaciones sexuales vaginales cuando no hay otras enfermedades de transmisión sexual presentes que lo que se creía antes.
Sin embargo, desde fines de los años noventa en algunos grupos humanos del Primer Mundo los índices de infección han empezado a mostrar signos de incremento otra vez. En el Reino Unido el número de personas diagnosticadas con VIH se incrementó un 26% desde 2000 a 2001. Las mismas tendencias se notan en EE.UU y Australia. Esto se atribuye a que las generaciones más jovenes no recuerdan la peor fase de la epidemia en los ochenta y se han cansado del uso del condón. El sida continúa siendo un problema entre las trabajadoras sexuales ilegales y los usuarios de drogas intravenosas. Por otro lado el índice de muertes debidas a enfermedades relacionadas con el sida ha disminuído en los países occidentales debido a la aparición de nuevas terapias efectivas (aunque más costosas) contra el VIH.
Las tasas de infección de sida también han aumentado en Asia, con cerca de 7,5 millones de infectados en el año 2003. En Julio del 2003, se estimaba que habían 4,6 millones de infectados en India, lo cual constituye aproximadamente el 0,9% de la población adulta que trabaja. En China, la cantidad de infectados se estimaba entre 1 y 1,5 millones, aunque algunos creen que son aún más los infectados. Por otra parte en países como Tailandia y Camboya, se ha mantenido constante la tasa de infección por VIH en los últimos años.
Recientemente ha habido preocupación respecto al rápido crecimiento del sida en la Europa oriental y Asia central, donde se estima habían 1,7 millones de infectados a Enero del 2004. La tasa de infección del VIH ha ido en aumento desde mediados de los 1990s, debido a un colapso económico y social, aumento del número de usuarios de drogas intravenosas y aumento del número de prostitutas. En Rusia, se reportaron 257.000 casos el 2004 de acuerdo a información de la Organización Mundial de la Salud, en el mismo país existían 15.000 infectados en 1995 y 190.000 el 2002; algunos afirman que el número real es cinco veces el estimado, es decir, cerca de un millón. Ucrania y Estonia también han visto aumentado el número de infectados, con estimados de 500.000 y 3.700 a comienzos del 2004, respectivamente.
La única causa de la transmisión es el intercambio de fluidos corporales, en particular la sangre y las secreciones genitales. El virus VIH no se puede transmitir por la respiración, la saliva, el contacto casual por el tacto, dar la mano, abrazar, besar en la mejilla, masturbarse mutuamente con otra persona o compartir utensilios como vasos, tazas o cucharas. En cambio es posible que el virus se transmita entre personas a través del beso boca a boca si ambas personas tienen llagas sangrantes o encías llagadas, pero ese caso no ha sido documentado y además es considerado muy improbable, ya que la saliva contiene concentraciones mucho más bajas que por ejemplo el semen, y también porque la saliva contiene propiedades antivirales que matan al VIH
El contagio de VIH por las relaciones sexuales ha sido comprobada de hombre a mujer, de mujer a hombre, de mujer a mujer y de hombre a hombre. El uso de condones de látex se recomienda para todo tipo de actividad sexual que incluya penetración. Los condones no son 100% efectivos para evitar el embarazo o el contagio de enfermedades, pero usado correctamente es el mejor medio de protección contra la transmisión del virus VIH. Se ha demostrado repetidamente que el VIH no puede pasar a través de los condones de látex.
El sexo anal, debido a la delicadeza de los tejidos del ano y la facilidad con la que se llagan, se considera la actividad sexual de más riesgo. Pero los condones se recomiendan también para el sexo anal también. El condón se debe usar una sola vez, tirado a la basura y ponerse otro condón cada vez. Debido al riesgo de rasgar (tanto el condón como la piel y la mucosa de la paredes vaginales y anales) se recomienda el uso de lubricantes con base acuática. La vaselina y los lubricantes basados en aceite o petróleo no deben usarse con los condones porque debilitan el látex y lo vuelven propenso a rasgarse (y no por el mito de que el virus pueda pasar a través del látex).
En términos de trasmisión del VIH, se considera que el sexo oral tiene menos riesgos que el vaginal o el anal. Sin embargo, la relativa falta de investigación definitiva sobre el tema, sumada a información pública de dudosa veracidad e influencias culturales, han llevado a que muchos crean, de forma incorrecta, que el sexo oral es seguro. Aunque el factor real de trasmisión oral del VIH no se conoce aún, hay casos documentados de trasmisión a través de sexo oral por inserción y por recepción (en hombres). Un estudio concluyó que 7.8% de hombres recientemente infectados en San Francisco probablemente obtuvieron el virus a través del sexo oral. Sin embargo, un estudio de hombres españoles que tuvieron sexo oral con compañeros VIH+ a sabiendas de ello no identificó ningún caso de trasmisión oral. Parte de la razón por la cual esa evidencia es conflictiva es porque identifcar los casos de transmisión oral es problemático. La mayoría de las personas VIH+ tuvieron otros tipos de actividad sexual antes de la infección, por lo cual se hace difícil o imposible aislar la transmisión oral. Factores como las úlceras bucales, etc., también son difíciles de aislar en la transmisión entre personas "sanas". Se recomienda usualmente no
permitir el ingreso de semen o fluido pre-seminal en la boca. El uso de condones para el sexo oral (o protector dental para el cunnilingus) reduce aún más el riesgo potencial.
Se sabe que el VIH se transmite cuando se comparten agujas en los usuarios de drogas intravenosas, y este es uno de los métodos más comunes de transmisión. Todas las organizaciones del prevención del sida advierten a los usuarios de drogas que no compartan agujas y que usen una aguja nueva o debidamente esterilizada para cada inyección. Los centros y profesionales del cuidado de la salud y de las adicciones disponen de información sobre la limpieza de agujas con lejía. En los Estados Unidos y en otros países occidentales están disponibles agujas gratis en algunas ciudades, en intercambios de agujas o en sitios de inyecciones seguras.
Los trabajadores médicos pueden prevenir la extensión del VIH desde pacientes a trabajadores y de paciente a paciente, siguiendo precauciones universales o aislamiento contra sustancias corporales, tales como el uso de guantes de látex cuando se ponen inyecciones o se manejan desechos o fluidos corporales, y lavándose las manos frecuentemente.
El riesgo de infectarse con virus VIH a causa de un pinchazo con una aguja que ha sido usada en una persona infectada es menor de 1 en 200. Una apropiada profilaxis pos-exposición (con drogas anti-VIH) logra contrarrestar ese pequeño riesgo.
Un estudio reciente ha mostrado que los hombres circuncidados podrían tener probabilidades ligeramente menores de contraer el VIH, pero no se ha realizado un estudio concluyente. La teoría actual dice que las células en el prepucio, que se remueven durante la circuncisión, actúan como "receptores de VIH". La diferencia en el presente parece ser muy pequeña, y no es probable que estos hallazgos conduzcan a un incremento en las circuncisiones electivas de recién nacidos, que actualmente se practican solo en los Estados Unidos. Estar circuncidado no debe verse como ser inmune al VIH.
Inglés
Aclaración lingüística
La Real Academia de la Lengua Española (RAE) acoge sida en la vigésimo segunda edición de su diccionario, con lo cual puede ser utilizada en minúsculas.Introducción
El SIDA se propagó en un comienzo entre hombres homosexuales y usuarios de drogas recreacionales por vía intravenosa, a comienzo de los años ochenta. Ya en los noventa el síndrome se había convertido en una epidemia mundial. En la actualidad la mayoría de las víctimas de la enfermedad son hombres y mujeres heterosexuales, y niños de países en vías de desarrollo.Categorías clínicas
En la siguiente tabla se contemplan los diferentes estadíos de la infección por VIH.

Algunas enfermedades oportunistas asociadas con el sida:
Historia
La era del sida empezó oficialmente el 5 de junio de 1981, cuando el Center for Disease Control (centro para el control de enfermedades) de Estados Unidos convocó una conferencia de prensa donde describió cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en Los Angeles. Al mes siguiente se reportaron varios casos de sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel. Los primeros reportes de estos casos fueron realizados por el Dr. Michael Gottlieb de San Francisco.Conocimiento actual de la enfermedad
El VIH está emparentado con otros virus que causan enfermedades parecidas al sida en otros primates. Se cree que este virus se transfirió de los animales a los humanos a comienzos del siglo XX, aunque algunas evidencias sugieren que pudo haberse transmitido antes en algunos casos aislados. Actualmente no se conoce cual fue la fuente animal desde la que se transmitió la infección, ni tampoco el momento y lugar donde ocurrió. En los chimpancés, existe un virus idéntico al VIH llamado VIS (virus de inmunodeficiencia en simios), aunque no se sabe si pudo haber transmisión desde los chimpancés a los humanos, o desde una tercera especie a ambos.
A la persona infectada con VIH se la llama seropositiva o VIH positivo (VIH+) y a los no infectados se les llama VIH negativo (VIH-). La mayoría de las personas seropositivas no saben que lo son.Tratamientos y vacunas
Actualmente no hay cura ni vacuna contra el VIH. Los nuevos tratamientos, sin embargo, han logrado efectivamente reducir el progreso de la enfermedad, así como los síntomas, y han extendido la sobrevida de los pacientes.Teorías alternativas
Algunos científicos y activistas del SIDA cuestionan la conexión entre el VIH y el SIDA, e incluso la existencia del VIH. También ponen en tela de juicio la validez de los métodos de prueba actuales. Estos disidentes alegan que no son invitados a las conferencias sobre SIDA y que no reciben apoyo monetario para sus investigaciones. Miembros importantes de este movimiento son el científico Peter Duesberg y los Premios Nobel Kary Mullis (Química en 1993), Bárbara McClintock (Fisiología y Medicina en 1983) y Walter Gilbert (Química 1980).
Estas teorías no han encontrado mucho apoyo más allá de los que originalmente las plantearon, aunque lograron llegar a la opinión pública a través de medios como el Sunday Times de Londres o The Australian de Sidney. El resto de los activistas del SIDA creen que la posición de aquellos que niegan la existencia del VIH o su relación con la enfermedad va en desmedro de la adopción de medidas preventivas y terapéuticas adecuadas.Estado actual
En el comienzo del siglo XXI, el sida se ha convertido en una epidemia mundial, que afecta a personas de todos los continentes, y en la mayoría de los países no muestra signos de disminución. Se estima que en 2003 había más de 40 millones de personas seropositivas y que ya han muerto cerca de 19 millones por enfermedades relacionadas con el sida.
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En países subdesarrollados, en particular en la zona central y sur de África, las malas condiciones económicas (que llevan por ejemplo a que en los centros de salud se utilicen jeringas ya usadas) y la falta de educación sexual debido a causas principalmente religiosas dan como resultado un altísimo índice de infección (ver Sida en África. En algunos países más de un cuarto de la población adulta es VIH positiva; solamente en Botswana el índice llega al 35,8% (estimado en 1999, fuente en inglés World Press Review). La situación en Sudáfrica con un 66% de cristianos y con el presidente Thabo Mbeki, que comparte la opinión de los «desmentidores del sida» se está deteriorando rápidamente. Sólo en 2002 hubo casi 4,7 millones de infecciones. Otros países donde el SIDA está causando estragos son Nigeria y Etiopía, con 3,7 y 2,4 millones de infectados el año 2003, respectivamente. Por otro lado, en países como Uganda, Zambia y Senegal se han iniciado programas de prevención para reducir sus índices de infección con VIH, con distintos grados de éxito.Prevención
A pesar del miedo al contagio casual con el virus VIH, el riesgo de infección se elimina casi completamente siguiendo precauciones simples y se elimina completamente con la abstinencia en las relaciones sexuales, y evitando la transfusión de sangre y el compartir jeringas.Enlaces externos
Sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU relativo al SIDA

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