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Renacimiento

de Leonardo da Vinci, un ejemplo de prosperidad en ciencia y arte durante el Renacimiento.]]

Table of contents
1 Introducción
2 ARTES
3 Etapas
4 Importantes artístas del Renacimiento

Introducción

El concepto Renacimiento se aplica a la época artística que da comienzo a la Edad Moderna. El término procede de la obra de Giorgio Vasari Vidas de pintores, escultores y arquitectos famosos, publicada en 1570, pero hasta el siglo XIX este concepto no recibe una amplia interpretación histórico-artística.

Sin embargo, Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista.

De hecho el Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición artística de la Edad Media, a la que califica, con pleno desprecio, como un estilo de bárbaros o de godos. Y con la misma consciencia se opone al arte contemporáneo del Norte de Europa.

Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significa una ruptura con la unidad estilística que hasta ese momento había sido supranacional.

ARTES

INTRODUCCIÓN

Históricamente, el Renacimiento se originó en la era de los descubrimientos geográficos y las conquistas ultramarinas. El Renacimiento comenzó en Italia en el siglo XIV y se difundió por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI. En este periodo, la fragmentaria sociedad feudal de la Edad Media, caracterizada por una economía básicamente agrícola y una vida cultural e intelectual dominada por la iglesia, se transformó en una sociedad dominada progresivamente por instituciones políticas centralizadas, con una economía urbana y mercantil, en la que se desarrolló el mecenazgo de la educación, de las artes y de la música. El desmembramiento de la cristiandad y el desarrollo de los nacionalismos, la introducción de la imprenta, entre 1460 y 1480, y la consiguiente difusión de la cultura. Paralelamente a la revolución operada en el mundo de las ideas, surgió a principios del s.XV un renacimiento artístico en Italia (Renascita) de empuje extraordinario. El artista tomó conciencia de individuo con valor y personalidad propios, se vio atraído por el saber y comenzó a estudiar anatomía, técnica del claroscuro, leyes de perspectiva, los modelos de la antigüedad clásica, etc. Leonardo da Vinci, personalidad eminentemente renacentista, dominó distintas ramas del saber.

Es curioso que mientras surgía en Florencia el Quattrocento o primer Renacimiento italiano (s.XV) gracias a la búsqueda de las bases científicas del arte, se produjera un fenómeno parecido y simultaneo en Flandes (especialmente en pintura), basado sólo en la observación de la vida y la naturaleza. Este Bajo Renacimiento tuvo gran repercusión en la Europa Oriental (el Kremlin fue obra de artistas italianos). La segunda fase del Renacimiento, o Cinquecento (s.XVI), se caracterizó por la hegemonía de Roma, y hasta el saco de la ciudad en 1527 los Papas decidieron en el mundo del arte (Julio II, León X, Clemente VII); con las guerras de Italia los artistas emigraron y propagaron los principios renacentistas por toda Europa Occidental. Durante la segunda mitad del s.XVI se inició ya la decadencia del Renacimiento, que cayó en un rígido formalismo, y tras el Manierismo dejo paso al Barroco.

ARQUITECTURA

Había dos tipos de edificios: religiosos (iglesias) y civiles (urbanos y laicos). Los principales elementos constructivos son:

SUSTENTANTES: arco de medio punto y columnas.

SUSTENTADOS: cúpula, bóveda de cañón y cubiertas planas con casetones.

ELEMENTOS DECORATIVOS: Pilastras, frontones, pórticos, decoración heráldica, almohadillado, voluta, grutescos, guirnaldas y medallones.

Desde un principio tuvo carácter profano, y, lógicamente, surgió en una ciudad en donde el Gótico apenas había penetrado, Florencia; en la Europa de las grandes catedrales, se implantó con dificultades. Se caracterizó por el empleo de proporciones modulares, superposición de ordenes, empleo de cúpulas e introducción del orden colosal. En el Quattrocento fue frecuente recurrir a columnas y pilastras adosadas, a los capiteles clásicos (con preferencia el corintio, aunque sustituyendo los caulículos por figuras fantásticas o de animales), los fustes lisos y el arco de medio punto, a la bóveda de cañón y de arista, así como a cubiertas de madera con casetones. Lo que fundamentalmente distingue a la arquitectura del Quattrocento de la del Alto Renacimiento (o Cinquecento) es la decoración menuda (putti, guirnaldas de flores o frutos, grutescos, etc.), el alargamiento de la cúpula (catedral de Florencia, de Brunelleschi) y las fachadas de piedra tosca (Palacio MediciRicardi, de Michelozzo) o con los sillares en realce (Palacio Rucellai, de B. Rosellino, proyecto de Alberti). La arquitectura del Cinquecento tuvo como centro Roma: en 1506 Bramante terminaba su célebre proyecto para la basílica de San Pedro del Vaticano. Los palacios se adornaron de valiosos bajos relieves (Palacio Grimani de Venecia, 1549, obra de San Micheli) o de esculturas exentas (biblioteca de San Marcos, 153750, Venecia, obra de Sansovino).

Etapas

Diferentes etapas históricas marcan el desarrollo del Renacimiento:

La primera tiene como espacio cronológico todo el siglo XV, es el denominado Quattrocento, y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia.

La segunda, afecta al siglo XVI, se denomina Cinquecento, y su dominio artístico queda referido al Alto Renacimiento, que se centra en el primer cuarto del siglo. Esta etapa desemboca hacia 1520-1530 en una reacción anticlásica que conforma el Manierismo.

Mientras que en Italia se estaba desarrollando el Renacimiento, en el resto de Europa se mantiene el Gótico en sus formas tardías, situación que se va a mantener, exceptuando casos concretos, hasta comienzos del siglo XVI.

En Italia el enfrentamiento y convivencia con la antigüedad clásica, considerada como un legado nacional, proporcionó una amplia base para una evolución estilística homogénea y de validez general. Por ello, allí, es posible su surgimiento y precede a todas las demás naciones.

Fuera de Italia la Antigüedad Clásica supondrá un caudal académico asimilable, y el desarrollo del Renacimiento dependerá constantemente de los impulsos marcados por Italia. Artistas importados desde Italia o formados allí, hacen el papel de verdaderos transmisores.

De forma genérica se pueden establecer las características del Renacimiento en:

  1. La vuelta a la Antigüedad. Resurgirán tanto las antiguas formas arquitectónicas, como el orden clásico, la utilización de motivos formales y plásticos antiguos, la incorporación de antiguas creencias, los temas de mitología, de historia, así como la adopción de antiguos elementos simbólicos. Con ello el objetivo no va a ser una copia servil, sino la penetración y el conocimiento de las leyes que sustentan el arte clásico.
  2. Surgimiento de una nueva relación con la Naturaleza, que va unida a una concepción ideal y realista de la ciencia. La matemática se va a convertir en la principal ayuda de un arte que se preocupa incesantemente en fundamentar racionalmente su ideal de belleza. La aspiración de acceder a la verdad de la Naturaleza, como en la Antigüedad, no se orienta hacía el conocimiento de fenómeno casual, sino hacía la penetración de la idea.
  3. El Renacimiento hace al hombre medida de todas las cosas. Como arte esencialmente cultural presupone en el artista una formación científica, que le hace liberarse de actitudes medievales y elevarse al más alto rango social.

Los supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo estilo se remontan al siglo XIV cuando, con el Humanismo, progresa un ideal individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica, que acabaría dirigiendo, forzosamente, la atención sobre los restos monumentales clásicos.

Italia en ese momento está integrada por una serie de estados entre los que destacan Venecia, Florencia, Milán, el Estado Pontificio y Nápoles.

La presión que se ejerce desde el exterior impidió que, como en otras naciones, se desarrollara la unión de los reinos o estados; sin embargo, sí se produjo el fortalecimiento de la conciencia cultural de los italianos.

Desde estos supuestos fueron las ciudades las que se convierten en centros de renovación artística.

En Florencia el desarrollo de una rica burguesía ayudará al despliegue de las fuerzas del Renacimiento, la ciudad se convierte en punto de partida del nuevo estilo, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras que desde aquí se van a extender al resto de Italia.

Importantes artístas del Renacimiento

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