Plan Marshall

El Plan Marshall fue un plan de ayuda económica de los Estados Unidos de América a diversos países de Europa, para su reconstrucción tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1948.
El 5 de junio de 1947, el Secretario de Estado George C. Marshall dio una conferencia en la Universidad de Harvard y presentó el esquema de lo que después se conocería como el Plan Marshall. Europa, todavía devastada por la guerra, había sobrevivido uno de los inviernos más crudos que se hayan registrado. Las naciones europeas no tenían nada que vender para obtener dinero y los gobiernos democráticos socialistas en la mayor parte de los países no estaban dispuestos a adoptar las propuestas draconianas que hacían los economistas clásicos de la vieja guardia.
Los Estados Unidos ofrecieron hasta 20 mil millones de dólares para apoyar, pero sólo si las naciones europeas podían unirse y trazar un plan racional sobre cómo usar la ayuda. Por primera vez, tendrían que actuar como una unidad económica única; tendrían que cooperar unas con otras. Marshall también ofreció ayuda a la Unión Soviética y sus aliados en Europa oriental, pero Stalin señaló que el programa era un truco y se rehusó a participar. Creando el Comecon en 1949. Tal vez el rechazo ruso fue el que posibilitó que el Congreso lo aprobara.
Debe notarse que el Plan Marshall también benefició a la economía estadounidense. El dinero se usaría para comprar bienes a los Estados Unidos, y tendrían que ser transportados a través del Atlántico en barcos de la marina mercante estadounidense. Pero funcionó. Para 1953 los Estados Unidos habían enviado 13 mil millones de dólares, y Europa se había levantado otra vez. Todavía más, el Plan incluyó a Alemania Occidental, que así se reintegró a la comunidad europea. (La ayuda fue sólo económica; no incluyó ayuda militar hasta después de la guerra de Corea.)
Además de ayudar a volver a levantar Europa, el Plan Marshall llevó al Plan Schuman, que a su vez llevó al Euratom, luego a la Comunidad del Hierro y el Carbón y al Mercado Común, y señaló lo que todavía podía evolucionar hacia una Europa económica y políticamente unida. De muchas maneras, el Plan Marshall satisfizo tanto a los que deseaban que la política exterior fuera generosa e idealista como a los que deseaban una realpolitik; ayudó a alimentar a los que tenían hambre y a alojar a los que no tenían hogar y al mismo tiempo detuvo la expansión del comunismo y reestableció la economía europea.

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