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Neoliberalismo

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Doctrina económica que actúa a dos niveles: El neoliberalismo está impulsado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) principalmente. Tiene como economía-modelo a la economía estadounidense. Se ha empezado a notar sus consecuencias sobretodo a partir de la década de 1990, si bien este proceso lleva varias décadas en marcha.

Table of contents
1 Diferencia entre liberalismo y neoliberalismo
2 Historia del neoliberalismo

Diferencia entre liberalismo y neoliberalismo

La diferencia principal que se le atribuye con respecto al liberalismo clásico es que en éste se sacraliza el mercado hasta el punto de considerarlo el motor del progreso humano. En el liberalismo económico se entiende que el libre comercio y las leyes del mercado deben ser salvaguardadas para que la mano invisible pueda gobernar en interés de todos. El neoliberalismo, en cambio, va más allá. Las leyes de los países deben plegarse al mercado y no al revés. El poder político no debe, segun ellos, tener influencia alguna en los movimientos de capital y los negocios de las multinacionales, aunque ello vaya en detrimento del propio país que lo permite. Así pues, a diferencia del liberalismo el neoliberalismo rechaza de plano cualquier política intervencionista y social que regule en lo más mínimo a las transacciones internacionales. Se opone a cualquier medida proteccionista y exige la privatización de las empresas públicas como único camino ya que el neoliberalismo presupone que los hechos han demostrado la invalidez de las medidas intervencionistas y propugna que el interés particular de cada individuo y su competición con sus vecinos hará que la sociedad se mueva sola hacia el interés común de ésta. Se puede decir que si el liberalismo es una ideología socioeconómica permeable a la crítica y abierta a cambios, el neoliberalismo es casi una creencia ciega en unos dogmas que, por fuerza, han de llevar a la sociedad por el buen camino. De modo que para el neoliberalismo no hay alternativa posible a su sistema.

Historia del neoliberalismo

El desprestigio del liberalismo

Esta nueva corriente liberal extrema surgió como contrapunto al keynesianismo en el contexto más convulso del siglo XX. El keynesianismo, llamado así por su principal valedor John Maynard Keynes, propugnaba la intervención del estado para resolver los problemas de desempleo y precariedad laboral. Tuvo grán auge tras el crack del 29 ya que sus políticas aplicadas en la práctica ayudaron a sacar a EEUU de la mayor crisis económica de su historia. Este hundimiento económico mundial hizo perder la confianza en la doctrina liberal y propició el auge de los fascismos, anunciados como solución a los fallos del capitalismo. Así mismo, parecía dar razones al comunismo ya que Rusia no se vio tan afectada por la crisis al ser éste un régimen de economía planificada. La burguesía en seguida vio con buenos ojos la solución fascista al problema liberal ya que parecía ser la única alternativa buena para preservar sus negocios ante el avance de los socialismos. En el mundo obrero el acogimiento estuvo más repartido entre ambas corrientes. Siendo Alemania un caso único al desaparecer de ella casi toda la conflictividad obrera y volcarse su ciudadanía al completo en torno al Führer.

El delicado equilibrio de fuerzas entre los dos bloques antagónicos, fascismo y comunismo, acabó por estallar durante la segunda guerra mundial. El resultado de la invasión nazi de la Rusia soviética supone el descrédito final y definitivo del fascismo desde el momento en que empieza a sufrir derrotas militares de manos de quienes ellos suponían inferiores.

El resurgimiento

Ante el nuevo mapa político que se dibuja tras la toma de Berlín a manos del Ejército Rojo empieza a resurgir la idea de oponerse de forma clara y visceral a la planificación económica del Politburó soviético. Empieza la guerra fría y en ese contexto se traza el mapa del Nuevo Orden. Así mismo tras la guerra mundial se reinstaura el libre mercado y las reglas del cambio monetario. En la nueva doctrina surgida una cosa es clara. El predominio de los EEUU debe ser preservado y garantizado ya que, según los neoliberales, son los auténticos valedores de la libertad. Amparado por la primera potencia mundial el plan neoliberal se irá imponiendo progresivamente hasta el dominio actual.

El neoliberalismo empieza a construirse en los años cuarenta con importantes ideólogos, como Friedrich Hayek o Milton Friedman que revitalizan la ideología liberal con los nuevos ingredientes de la lucha contra el marxismo. Pero no logra expresarse hasta las crísis de los años 70 desencadenadas, fundamentalmente, por la crisis del petróleo del año 1973. Se dice que el estado es el problema, no la solución. Durante esa década EEUU abortará los intentos transformadores de Chile promoviendo el golpe de estado por parte de Augusto Pinochet. Siguiendo la máxima neoliberal de que ningún estado debe anteponerse a los intereses empresariales Kissinguer, en 1973, dirá: No podemos dejar que Chile se vuelva marxista porque su pueblo sea irresponsable. Esta nueva doctrina liberal alcanzará su plenitud durante los años 80 con la llegada de Ronald Reagan y Margaret Thatcher al poder en EEUU y el Reino Unido respectivamente. Ambos se centraron en la única piedra que detenía el avance de sus ideas. El bloque soviético. El avance del neoliberalismo en Europa se detenía en el Atlántico propiciado, sobretodo, por la siempre presente espada de Damócles del comunismo. Es en esos años cuando Francis Fukuyama lanzará sus famosa cita de el fin de la historia. Pero no será hasta la década de los 90, con el desmantelamiento de la URSS, cuando, por fin, esta ideología observe su máxima expansión a lo largo de todo el globo. Las socialdemocracias europeas instaladas, hasta entonces, como contrapeso social, pero liberal a la vez, sufrirán retrocesos en el estado del bienestar una vez que la amenaza comunista ha desaparecido. Se preconiza que el neoliberalismo es la solución a todos los problemas pero pronto surgen las primeras dificultades.

El neoliberalismo en crísis

En Asia y América Latina se prueban experimentos desastrosos. El caso Argentino o el de Malasia y Corea son buenos ejemplos pues en todos ellos el estado se ve obligado a volver a políticas más intervencionistas para salvar sus economías interiores. A pesar de todo el retroceso social continúa hasta nuestros días. Por su parte, África sigue sumida en un mar de pobreza más profundo cada vez.

Sin el bloque antagónico que lo frenaba la nueva doctrina pretende hacerse con el poder mundial haciendo uso cuando es menester de la nueva hegemonía militar estadounidense. El siglo XXI amanece con la nueva economía en la que se mete de lleno el gigante americano. Es lo que muchos dicen en llamar globalización. Ahora las transacciones ya no se realizan a mano sino que todo ocurre y sucede a través de quilómetros de extensas redes de cables y satélites. Ello propicia el engaño digital, el maquillaje de las cuentas, la ocultación de las pérdidas y la ingeniería fiscal para vender falsos beneficios a los nuevos accionistas, más inexpertos e impulsivos. Cuando parece que el sueño de Fukuyama es real una nueva crisis sacude al mundo. Algo no parecía marchar bien, primero había sido la crísis en Japón, que aun perdura, y ahora sufrían los Tigres Asiáticos, Argentina, Venezuela, y otros paises latinoamericanos. Las críticas desde los ámbitos sociales crecían y el año 1999 en la reunión de la OMC en Seattle estalla el movimiento antiglobalización, contestatario de las reformas neoliberales. Durante el año 2001 el hundimiento de la burbuja tecnológica y los valores de empresas como Amazon o Terra se ve rematado por el atentado de las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001. Wall Street cierra durante unos días algo inaudito que paraliza buena parte de las finanzas mundiales.

El ciclo de crísis se cierra hasta nuestros días con la bancarota de Enron y el escándalo en Arthur Andersen así como de otras empresas que habían manipulado sus cuentas para hacerse más atractivas en bolsa. Durante esos días se acuña la expresión de manzanas podridas o bad apples para referirse a las empresas que una tras otras van quebrando por cuentas falseadas.

La ofensiva del petróleo

En ese mismo año, el nuevo plan está trazado. La nueva economía ya no es el eje fundamental, ahora se vuelve la mirada hacia los viejos recursos, más importantes y sobre todo más tangibles que el mundo de Internet. Se emprende la ofensiva de Irak en busca de sus preciados recursos petrolíferos y se cierra un contrato con el gobierno títere de Hamid Karzai para comenzar la construcción de un gran gasoducto en Afganistán. La respuesta en Europa es un reforzamiento de la UE en torno al eje franco-alemán. El avance del neoliberalismo económico deja paso al nuevo imperialismo estadounidense más centrado en la fuerza de las armas que en la del dinero.

El siguiente capítulo ideológico muchos convendrán en denominarlo como neoconservador. El nuevo neologismo se refiere a todos los nuevos ideólogos que toman el poder durante la administración Bush. Ahora ya no se trata de imponer el dominio solo mediante la influencia diplomática y económica sino que también la intervención militar directa se define como un camino válido para obtener los objetivos de hegemonía global. Para lograr convencer a la opinión pública de tales medidas se usará frecuentemente el miedo para acallar las protestas y se exhaltará el patriotismo justificando, con la guerra contra el terrorismo, cualquier exceso que el estado pueda cometer.

Véase también:






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