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FARC

Las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, es un grupo guerrillero surgido en 1964 y dirigido por un Secretariado de seis miembros, a los que comanda el veterano Manuel Marulanda, Tirofijo. Cuenta con aproximadamente 15.000 hombres en armas y hace presencia en alrededor del 35 a 40% del territorio rural de Colombia, especialmente en las zonas del sur y del sur-oriente. También posee varios frentes urbanos en las ciudades.

Table of contents
1 Orígenes
2 Objetivos
3 Actividades
4 Los años 60s y 70s
5 Los años 80s
6 Los años 90s
7 El siglo 21
8 Críticas
9 Enlaces externos

Orígenes

Es la guerrilla más antigua de América. Fue fundada en respuesta a la ofensiva que, con el fin de reafirmar la autoridad del llamado Frente Nacional, el ejército colombiano realizó ese año contra la República de Marquetalia, una de las comunidades armadas autónomas creada por grupos de campesinos liberales y radicales durante la cruenta época de "La Violencia" que siguió al Bogotazo de 1948.

En 1953 el General Gustavo Rojas Pinilla toma el poder y busca llevar a su final la época de "La Violencia" bipartidista que siguió al Bogotazo de 1948. Por medio de las amnistías, cinco mil guerrilleros liberales dejan las armas.

El Partido Comunista Colombiano (PCC) desconfía de la amnistía de Rojas Pinilla y se niega a entregar las armas, si bien hay grupos que se declaran conformes con la amnistía. Varios de los grupos comunistas que seguían en armas se concentran durante las negociaciones en Sumapaz donde, según su versión de los hechos, fueron atacados por fuerzas militares que usan por primera vez helicopteros y napalm. Estos comunistas y varios liberales radicales al mando del comandante Manuel Marulanda, alias Tiro Fijo, se retiran hacia el Sur, en la región de Marquetalia, donde se establece lo que llamaron la primera "zona liberada". Le siguen El Pato, Riochiquitos, Guayabero y Sudoeste de Tolima. Miles de campesinos liberales acosados por los bandoleros se establecen en las "zonas liberadas" y surge una administración civil además de la armada. Surgen discrepancias teoricas y algunos grupos tratan de establecer una estrategia guerrillera ofensiva, pero fracasan el Movimiento de Obreros, Estudiantes y Campesinos (MOEC), el Frente Unido de Accion Revolucionaria (FUAR) y el Movimiento Vichada y el PCC asienta su estrategia basada en la autodefensa armada y el ejemplo de las "zonas liberadas".

Entre 1956 y 1958 liberales y conservadores llegan a un acuerdo de reparto del poder con la intención de frenar la violencia bipartidista después de los hechos de 1948, y se crea el Frente Nacional. El nuevo régimen, en medio de la Guerra Fría, cosnsidera que se debe poner fin al experimento comunista y califica a las zonas liberadas de "Repúblicas Independientes", al estar fuera del control y jurisdicción de la administración nacional. Los comunistas consideran que esta fue una expresión elegida para acusarlos de separatismo y apelar al patriotismo en su contra. En 1960 se articula el Plan Lazo con ayuda de Estados Unidos, cuyo desarrollo comienza en 1962, pero a pesar de varios avances fracasa en Marquetalia. En 1964 se inicia la segunda ofensiva contra El Pato. Miles de soldados del gobierno, tras ardua lucha, conseguen entrar en las zonas.

En Junio de 1964, Marulanda y unas pocas docenas de hombres, dispersados por la acción militar, se internaron en la selva y posteriormente, muchos se reunen para crear el llamado Bloque Sur, oficialmente (20 de Julio de 1964) la primera insurgencia guerrillera del Partido Comunista en Colombia, embrión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. El 5 de mayo de 1966, la Segunda Conferencia del Bloque Sur oficializa la conformación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia como brazo armado del partido.

Así, la guerrilla de las FARC ha mantenido hasta la actualidad una guerra civil contra el Estado colombiano, que es probablemente el conflicto bélico más antiguo del mundo junto con los desarrollados en Birmania y Cachemira.

Objetivos

Su fin declarado es imponer un proyecto revolucionario de carácter abiertamente marxista sobre el país, para así intentar acabar desde esta perspectiva con las serias desigualdades sociales, políticas y económicas que existen en él, además de restaurar la soberanía nacional ante lo que perciben como una creciente intervención de los Estados Unidos en Colombia. De esa forma, argumentan las FARC, se conseguiría un sistema económico y de gobierno más democrático, soberano e igualitario.

Actividades

Su métodos de combate incluyen tanto la guerra de guerrillas como el combate regular convencional. Además de esto, los críticos de las FARC ( F.A.R.C.-E.P. (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejercito del Pueblo)) las suelen caracterizar como una organización terrorista.

El gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea incluyen a las FARC en su lista de organizaciones terroristas, al igual que lo hacen con los guerrilleros del ELN y los paramilitares del AUC. Organizaciones no gubernamentales internacionales como Human Rights Watch no suelen usar ese calificativo al hablar del grupo guerrillero pero igualmente condenan severamente los numerosos abusos que consideran ha cometido las FARC.

Argumentan que hay evidencias de que (tal como lo hacen los grupos paramilitares que poseen nexos con elementos de las fuerzas gubernamentales) las FARC han desplazado forzosamente, secuestrado y extorsionado a la población civil, además de reclutar menores de edad, hacer uso de cilindros de gas y otros artefactos explosivos, colocar minas antipersonales, utilizar "hombres-bomba" involuntarios e incurrir en amenazas y asesinatos selectivos de sus enemigos políticos.

En Marzo de 1999, las FARC asesinó a tres activistas indigenistas norteamericanos en territorio venezolano después de haberlos secuestrado en Colombia.

Las FARC son responsables de la mayoría de los secuestros reconocidos en Colombia y esta actividad es una fuente importante de sus ingresos, reteniendo tanto a terratenientes, hombres de negocios, turistas extranjeros, como a políticos nacionales y soldados capturados en combate.

También se ha acusado a las FARC de proveer protección a algunos narcotraficantes en el pasado, además de cuidar activamente de sus cultivos ilícitos y laboratorios procesadores de droga. Los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y de Colombia han señalado que la captura del narcotraficante Brasileño Fernandinho Beira-Mar en Abril 20-21 del 2001 en compañía de guerrilleros demuestra una asociación cercana entre los mismos. El mismo Fernandinho y el grupo guerrillero rechazan esta afirmación.

La reciente captura en 2004 de alias "Sonia", quien al parecer manejaba millonarias cuentas bancarias en Panamá para las FARC y cambiaba cocaína por dinero, también ha sido usada por Estados Unidos y el gobierno de Colombia para argumentar a favor de la creciente participación del grupo rebelde en el negocio internacional de las drogas. Las FARC históricamente han negado ese tipo de acusaciones, argumentando que lo que en realidad hacen es cobrar un impuesto para proteger a los cultivadores de coca y otras drogas.

Los años 60s y 70s

Durante sus primeros años de existencia, las FARC tienen un carácter exclusivamente rural y limitado a acciones relativamente esporádicas en pequeñas zonas de influencia. Se intentan varios operativos militares para acabar con el grupo guerrillero, pero suelen quedarse cortos al no estar acompañados de una mayor presencia estatal en las zonas afectadas.

Los años 80s

A inicios de ésta década, las FARC han crecido relativamente lentamente y contaban con alrededor de 2.000 o 3.000 hombres. En la Septima Conferencia del 4 al 14 de Mayo de 1982, bajo el mando del líder político "Jacobo Arenas", se plantearon varias directrices estratégicas nuevas y se reafirma el principio de la "combinación de todas las formas de lucha" (la política, la armada y las demás). Es aquí cuando las FARC se autodenominan como Ejército del Pueblo (FARC-EP). Se plantea la política del desdoblamiento de frentes, que tiene como objetivo duplicar su número y se fijan fechas para una futura toma efectiva del poder en los años 90s.

Se produce también un rechazo inicial a toda relación con el emergente fenómeno del narcotráfico y de sus cultivos, pero gradualmente se termina aceptando como una actividad creciente en los campos y el cobro de un impuesto a productores y a narcotraficantes como fuente de financiación se establece.

El 28 de Mayo de 1984, tras una reunion de los lideres de los 27 frentes y del Estado Mayor, se establece un alto el fuego, como parte de los acuerdos firmados con el gobierno de Belisario Betancourt ( Acuerdos de Cese al Fuego, Tregua y Paz, conocidos como los Acuerdos de la Uribe).

Éste intento de negociación fracasó debido en gran medida a la violencia política por parte de sectores de la extrema derecha (paramilitares y algunos miembros de las Fuerzas Armadas) y de los narcotraficantes. A pesar de un intento inicial de llegar a un acuerdo con Pablo Escobar, entre otros narcotraficantes, eventualmente se rompen los contactos formales debido a los secuestros de familiares y amigos de los mismos. El narcotráfico, ahora también en guerra frontal contra el estado para impedir el inicio de la posible extradición de sus miembros a Estados Unidos, decide tomar venganza contra las guerrillas y sus simpatizantes, financiando grupos paramilitares y escuadrones privados.

La violencia cobró las vidas de importantes políticos tanto del establecimiento legal tradicional opuesto al narcotráfico, entre ellos el ministro Rodrigo Lara Bonilla, como de numerosos miembros de la izquierda desmovilizada (del entonces recientemente fundado partido legal de las FARC, la Unión Patriótica -UP-), en particular. Éste movimiento, a pesar de las intenciones iniciales de incluirlo dentro del estrategia de la "combinación de todas las formas de lucha", no fue exclusivamente un órgano de las FARC, pues con el tiempo contó con participaciones de movimientos sindicales y obreros diferentes. Varios dirigentes de la UP no estaban de acuerdo con el accionar armado de las FARC y pedían mantener la vía política a pesar de la nueva ola de violencia desatada, criticando tanto al gobierno como a las FARC por no hacer más intentos de controlar la situación. La UP como tal siguió insistiendo en seguir con la vía política, hasta su exterminio, pero al interior de las FARC se consideró que perdió su vigencia en ese momento.

En Septiembre de 1987 todos los grupos armados operativos (El M-19, las FARC y el ELN) se constituyeron en "Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar" (CGSB), buscando coordinar tanto las acciones armadas como las negociaciones de paz hacia el futuro. Este intento tuvo muy poca eficacia y eventualmente se dividió. El M-19 acabó firmando la paz, y las FARC y el ELN actuaron completamente separados, si bien posteriormente se realizaron acciones conjuntas en casos específicos.

Los años 90s

El 9 de Diciembre de 1990, día de las elecciones para la Asamblea Constituyente, el ejército, sin previa declaratoria expresa de guerra, lanzó una ofensiva contra Casa Verde, sede del Secretariado Nacional de las FARC, pero fracasó y obtuvo pocos resultados. Se argumentó por parte del gobierno que se tomó esa medida porque las FARC no habían cumplido con sus compromisos, ya que todavía realizaban actividades delictivas. Fruto de los acuerdos políticos y contactos con otras guerrillas fue la desmovilización de varios grupos armados en 1991, proceso en el que no participaron las FARC. La gran mayoría de los desmovilizados, si bien no recibieron contrapartidas especificas, fueron indultados, se incorporaron a la sociedad y no se les siguieron procesos legales. La firma de la paz desmovilizó algunos grupos (ELP, ERP, Quintin Lame, M-19), y pronto lo que quedaba de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolivar comenzó una serie de negociaciones con el estado.

El 3 de Junio de 1991 se reinició el dialogo entre la Coordinadora y el gobierno, en territorio venezolano (Caracas) y luego mexicano (Tlaxcala). La guerra no se detuvo y continuaron las acciones armadas por ambas partes. El proceso de negociación se rompió en 1993 al no llegarse a un acuerdo. La Coordinadora como tal desaparece no mucho después de éste momento, y los grupos guerrilleros siguen su lucha independientemente.

A inicios de los años noventa, las FARC dispusieron de entre siete mil y diez mil combatientes, organizados en 70 frentes distribuidos en todo el país. En los años 1996 a 1998 las FARC le propinaron al ejército colombiano una serie de golpes, incluyendo la fugaz toma de Mitú, de los cuales resultaron un gran número de soldados secuestrados y la percepción generalizada de que la guerrilla estaba tomando la ofensiva en el conflicto, incursionando mediante las tácticas de la guerra de posiciones. De manera simultánea, se habían expandido rápidamente los cultivos de las diferentes drogas y las FARC participan en la organización de algunas marchas cocaleras que paralizaron varias vías del sur del país.

En 1998, mediante acuerdos con el gobierno del recién elegido Andrés Pastrana, se crearon las zonas de distension (zonas libres de presencia militar) donde los guerrilleros asumieron la administración. En ese proceso de paz, de 1998 a 2002, las FARC mantuvieron 40.000 kilómetros cuadrados a su disposición como sede de las negociaciones. A pesar de varios avances teóricos y documentales, las tensiones y polémicas alrededor de la negociación no permitieron que se concretara el proceso. Las negociaciones, que se llevaron a cabo en medio del conflicto, se declararon terminadas al realizarse el secuestro por parte de las FARC de un congresista colombiano que viajaba a bordo de un avión. El gobierno argumentó adicionalmente que el grupo guerrillero había usado la zona de distensión para fortalecerse militarmente y para llevar a cabo actividades relacionadas con el narcotráfico, que las FARC desestimaron. En resúmen, tampoco se produjo un resultado concreto, con ambas partes haciéndose reclamaciones mutuas acerca de la responsabilidad de su finalización.

El siglo 21

La llegada a la presidencia de la República de Colombia de Álvaro Uribe implica la intención de promover un mayor accionar estatal en contra de las guerrillas y de las FARC en particular, las cuales deciden reducir sus acciones y asumir una posición de retirada estratégica ante las ofensivas militares del ejército y un regreso a la guerra de guerrillas, logrando conservar gran parte de sus cuadros.

Hacia el año 2002 el número de guerrilleros de las FARC suele estimarse entre quince mil y dieciocho mil hombres, y hacia finales del 2004, se suele situar su número entre doce mil y dieciseis mil.

No hay contactos serios entre las FARC y la administración Uribe para hablar de paz y aunque continúan algunas esporádicas movidas y gestiones diplomáticas en pro de la realización de un intercambio humanitario (y/o conocido también como intercambio de prisioneros) entre las FARC y el gobierno colombiano, las dos partes no han conseguido ponerse de acuerdo sino que, para muchos observadores, ambas aprovechan la situación para promover sus distintos intereses políticos o militares del momento, ante lo cual han recibido numerosas críticas de la población civil nacional e internacional.

 
A inicios de Febrero del 2005, las FARC emprenden varias acciones armadas en el Urabá antioqueño, dejando un saldo de más de unos 40 militares fuera de combate entre muertos y heridos, lo cual fue interpretado por muchos analistas como el posible comienzo de una renovada arremetida guerrillera.

Críticas

Muchos sectores de la izquierda política legal en Colombia opuesta al gobierno colombiano (incluyendo a guerrilleros desmovilizados y sobrevivientes, miembros del Polo Democrático y del ala izquierda del Partido Liberal, sindicalistas, grupos de maestros, agrupaciones indígenas y de la sociedad civil), a pesar de que también están sujetos a la violencia por parte de sectores criminales y de la extrema derecha, de manera tajante consideran no estar de acuerdo con la lucha armada que adelantan las FARC. En su opinión, la vía armada, en particular de la forma en que la ejercen las FARC, sólo reproduce la violencia y no es la forma de resolver de manera sustancial los graves problemas sociales, políticos y económicos del país. Tampoco están de acuerdo con la política de adelantar secuestros, tanto políticos como monetarios. Sin llegar a aceptar la tésis del presidente Álvaro Uribe de que en Colombia no hay conflicto armado, sí consideran que éste existe, pero que hay que encontrar una solución negociada y pacífica a dicho conflicto y a sus causas objetivas, posición que es compartida internacionalmente por personalidades de izquierda como Hugo Chávez y Fidel Castro, entre otros.

Otro aspecto controvertible que resaltan varios analistas críticos de las FARC está relacionado con los procesos de paz y tiene que ver con el uso declarado que las FARC hacen de la llamada "combinación de todas las formas de lucha".

Dicho precepto, enunciado originalmente en la fundación del grupo pero reafirmado y desarrollado numerosas veces desde entonces (en particular durante la Séptima Conferencia guerrillera de 1982 y más recientemente por medio la llamada "doctrina Jojoy" de 1999), implicaría, según dichos analistas, que los comandantes de las FARC no considerían que ni la negociación ni la participación política legal (intentada en el caso de la UP) serían impedimiento para la continuación de la lucha armada, sino que se retroalimentarían con la misma. Es decir, que ambos tipos de lucha serían compatibles y estarían encaminados hacia el mismo objetivo: la toma del poder.

En el caso de la UP se argumenta, basandose en testimonios de algunos sobrevivientes de la misma, que uno de los objetivos originales de las FARC al proponer su creación consistía no en la desmobilización sino en realizar propaganda y proselitismo político que les ayudarían a ganar adeptos para la lucha armada y posicionarse mejor internacionalmente.

Se habría abandonado tal intención al notarse tanto el exterminio de sus militantes por la reacción de la derecha como el que muchos líderes y miembros de la UP (incluyendo al fallecido Bernardo Jaramillo Ossa) empezaron a distanciarse seriamente de la línea ideológica oficial de las FARC y siguieron creyendo en una solución negocidada inclusive hasta su propia muerte.

En contraste con ésto, el exterminio de la UP como hecho histórico se ha convertido en un elemento de sensibilización y de reclutamiento a favor de la lucha armada de las FARC tanto en Colombia como en el exterior.

Se ha argumentado por parte de los críticos de las FARC que en las negociaciones del Caguán (1998-2002) siguió siendo una constante vital la idea de la "combinación de todas las formas de lucha", ya que las FARC no detuvieron sus acciones armadas e inclusive aumentaron el número de secuestros y otras actividades militares, tanto dentro como afuera de la zona que se les había reconocido como sede de la negociación. Se argumenta también que la presión a favor de un canje de prisioneros, de parte de las FARC, estaría pensada más desde un punto de vista más de táctica militar que humanitario (lo mismo se argumenta en contra de la negativa del gobierno Uribe por acceder a tal canje).

La respuesta de las FARC ante dichas críticas sobre su accionar suele ser una reiteración de las causas históricas que los han llevado a la lucha, incluyendo el fracaso de la UP, y la afirmación de que las armas y la "combinación de todas las formas de lucha" seguirán siendo parte de un método válido de acción mientras que el estado y lo que ellos llaman la "oligarquía" colombiana no sean capaces de solucionar las causas objetivas del conflicto, ni de abrir espacios políticos seguros (lo que implicaría un desmonte del paramilitarismo) para permitir que prospere una negociación encaminada hacia tal fin.

Enlaces externos






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