Clima
El clima es el conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región. Según se refiera al mundo, a una región o a una localidad concreta se habla de clima global, clima local o microclima respectivamente.El clima es un sistema complejo por lo que su comportamiento es muy difícil de predecir. Por una parte hay tendencias a largo plazo debidas, normalmente, a variaciones sistemáticas como el aumento de la radiación solar o las variaciones orbitales pero, por otra, existen fluctuaciones caóticas debidas a la interacción entre forzamientos, retroalimentaciones y moderadores. Ni siquiera los mejores modelos climáticos tienen en cuenta todas las variables existentes por lo que, hoy día, solamente se puede aventurar una previsión de lo que será el clima del futuro más próximo. Asimismo, el conocimiento de los climas del pasado es, también, más incierto a medida que se retrocede en el tiempo. Esta faceta de la climatología se llama paleoclimatología y se basa en los registros fósiles, los sedimentos, las marcas de los glaciares y las burbujas ocluidas en los hielos polares. De todo ello los científicos están sacando una visión cada vez más ajustada de los mecanismos reguladores del sistema climático.
=Clima global= El clima global requiere el estudio de otro tipo de parámetros, llamados forzamientos externos. Para conocer como evoluciona el clima a lo largo de los eones hay que tener en cuenta la influencia de esos aspectos capaces de alterarlo drásticamente. Son los siguientes:
Estos aspectos pueden contribuir de varias formas contradictorias en el clima. Actualmente hay un exceso de masa continental poco fragmentada en el hemisferio norte lo que provoca una mayor continentalidad y la existencia de más cantidad de glaciares. Esto hace que el albedo del hemisferio norte sea mayor, también contribuye a que los climas se extremen más. Inviernos más crudos y veranos más calurosos. Esto es debido a la continentalidad. La concnetración continental en un hemisferio también contribuye a las fluctuaciones o pulsaciones glaciares. Estas son debidas, como se verá más abajo, a las oscilaciones orbitales que hacen que unas épocas los inviernos en el norte coincidan en el afelio de la orbita y otras en el perihelio. Actualmente los inviernos en el norte coinciden con el afelio lo que contribuye a moderar los inviernos y veranos. En las grandes glaciaciones del pleistoceno el invierno en el norte coincidia con el perihelio orbital. Ello generaba mayores precipitaciones de nieve en el norte. El mayor efecto albedo en este hemisferio acababa por enfriarlo aún más. El siguiente verano no se fundía tanta nieve y el resultado era que los glaciares avanzaban. Así se generaba un efecto en cadena que terminaba por afectar también al hemisferio sur en el cual avanzaban los glaciares de montaña. (En el hemisferio sur los unicos glaciares continentales importantes se concentran en la Antártida).
Esta historia se ha repetído periodicamente tal y como explicó Milutin Milankovitch.
Pero los continentes no siempre se han encontrado en la posición actual. Otras distribuciones continentales dan patrones climáticos completamente distintos. Si los continentes se acumularan muy fragmentados en el ecuador no habría glaciares continentales. Esto ya ocurrió en èpocas muy arcaicas. En un principio puede parecer que semejante Tierra tendría un clima tropical, muy lluvioso. Y eso es hasta cierto punto cierto. Pero tal y como se explica en el artículo Tierra bola de nieve un aumento en las precipitaciones contribuye a disminuir la concentración de CO2 en la atmósfera lo que acaba llevando a la Tierra a un enfriamiento global mucho más brutal que las glaciaciones recientes. Estas etapas sumamente frías potencian el efecto albedo y terminan por congelar la Tierra al completo. Ocurre que al hacer eso la evaporación disminuye drásticamente por lo que las precipitaciones prácticamente cesan. Esto hace que poco a poco las emisiones de diòxido de carbono por parte de los volcanes acaben por volver a fundir la Tierra y recuperar la situación anterior. Estas pulsaciones glaciales del proterozoico se siguieron dando varias veces hasta que los continentes cambiaron su distribución.
A pesar de todo, el Sol sí influye a muy largo plazo. Se ha calculado mediante modelos numéricos que un aumento de un 1% en su brillo provocaría que la temperatura media atmosférica subiese uno o dos grados, según el modelo. Se sabe, además, que la luminosidad solar aumenta con el tiempo, un 10% cada 1.000 millones de años, debido a que la presión en el interior del Sol también aumenta para compensar el paulatino agotamiento del hidrógeno (ver evolución estelar). Estos incrementos de luminosidad si bien son despreciables a corto y medio plazo sí son destacables a largo plazo. Inexorablemente, el Sol irá brillando cada vez más hasta que, aproximadamente dentro de 1.000 millones de años, los océanos empiecen a evaporarse. De hecho ese aumento de brillo persiste desde que se formó la estrella pero nuestro planeta ha sido capaz de adaptarse a esos cambios, hasta ahora, ya que son lo suficientemente lentos como para que no desequilibren el sistema. Como se ha dicho, a muy largo plazo llegará un momento en que el brillo solar romperá nuestro ciclo atmosférico y desencadenará un efecto invernadero descontrolado que quizà convierta al planeta en un nuevo Venus.
Por otra parte, están los ciclos de las manchas solares, de 11 años de duración. Se sabe que existe un máximo del brillo cuando el número de manchas es máximo y un mínimo cuando casi no hay. Esa variación de intensidad, sin embargo, es de tan solo un 0,1% (1365,5 - 1367,0 Wm-2) por lo que sus efectos son casi insignificantes. Por otro lado el periodo de esas variaciones es tan corto que los factores moderadores terrestres, como los océanos o las nubes, impedirían que hicieran un efecto sensible por simple inercia térmica.
Existen otros ciclos de mayor duración y, por ello, de mayor influencia en el clima. Se trata sobre todo del ciclo de Gleissberg, de 80 años, causante del famoso Mínimo de Maunder que, según parece, originó la pequeña edad de hielo. La variación de intensidad de estos ciclos es, más o menos, del mismo orden que el de los ciclos de 11 años pero con la diferencia de que se produce en un periodo más dilatado de tiempo suficiente como para ocasionar algunos cambios climáticos apreciables.
Deriva continental
La posición de los continentes resulta un factor determinante en la constitución del clima mundial. La deriva continental es un proceso sumamente lento por lo que su posición fija el comportamiento del clima durante millones de años. Hay dos aspectos a tener en cuenta. Por una parte las latitudes en las que se concentra la masa continental. Si las masas continentales se sitúan a latitudes bajas habrà pocos glaciares continentales así mismo si los continentes se hallan muy fragmentados habrá menos continentalidad.Variaciones orbitales
Emisiones naturales
Corrientes oceánicas
Biosfera
Luminosidad solar
Es evidente que la temperatura media de la Tierra depende, en gran medida del flujo de radiación solar que llega. Se podría pensar que el clima también puede verse influido por el sol en la misma medida, pero no es así. El sol es una estrella de tipo G, en fase de secuencia principal, muy estable, por lo que su flujo se mantiene casi constante en el tiempo. El flujo de radiación es, además, el motor de los fenómenos atmosféricos ya que aporta la energía necesaria a la atmósfera para que éstos se produzcan. Pero debido a que ese aporte de energía apenas si varía en el tiempo no se considera que sea una contribución importante para la variabilidad climática.Efectos antropogénicos
Balance radiativo
La Tierra, para mantenerse térmicamente estable a lo largo del tiempo debe ser capaz de evacuar, en término medio, toda la radiación recibida. Existen unos mecanismos reguladores que efectuan dicha tarea de diferentes maneras.
- En una primera aproximación se puede decir que la emisión térmica de la superficie de la Tierra, , compensa la irradiación sobre la superficie de un disco terrestre, .
- Para tener en cuenta el albedo en el balance radiativo solo hace falta multiplicar la constante solar por (1-b) donde b es el coeficiente de albedo (pongamos b=0.3). Así queda un valor que es la cantidad de radiación realmente absorbida por la Tierra. Y con este valor se procede a los cálculos anteriores.
=Clima local=
Para el estudio del clima local hay que analizar los elementos del tiempo: la temperatura, la humedad, la presión, los vientos y las precipitaciones.
Hay una serie de factores que pueden influir sobre estos elementos: la latitud geográfica, la altitud del lugar o la continentalidad, que es la distancia al océano o al mar.
Latitud geográfica
La latitud determina el grado de inclinación de los rayos del Sol y la diferencia de la duración del día y la noche. Cuanto más directamente incide la radiación solar, más calor aporta a la Tierra.
Las variaciones en latitud son causadas, de hecho, por la inclinación del eje de rotación de la Tierra. El ángulo de incidencia de los rayos del Sol no es el mismo en verano que en invierno siendo causa de las diferencias estacionales.
Una mayor inclinación en los rayos solares provoca que estos tengán que atravesar mayor cantidad de atmósfera atenuandose más que si incidieran perpendicularmente. Por otra parte, a mayor inclinación mayor será la componente horizontal de la intensidad de radiación. Mediante sencillos cálculos trigonométricos puede verse que: I(incidente) = I(total) · cosθ
En cierto modo subir de altitud es como subir en latitud.
Una alta continentalidad, en cambio, acentúa la amplitud térmica1. Provocará inviernos fríos y secos y veranos calurosos y secos.
La continentalidad es el resultado del alto calor específico del agua, que le permite mantenerse a temperaturas más frías en verano y más cálidas en invierno. Lo que es lo mismo que decir que el agua posee una gran inercia térmica. Las masas de agua pues, son el más importante agente moderador del clima.
=Microclimas=
Véase también:
Altitud
A mayor altitud respecto al nivel del mar menor temperatura.Continentalidad
La proximidad del mar influye sobre las temperaturas y proporciona más humedad. Las brisas que se originan en las regiones costeras atenúan la temperatura de las diferentes estaciones. Llevando aire cálido cuando es invierno y aire fresco cuando es verano. Así, las zonas próximas a la costa reciben la influencia del mar y tienen temperaturas más suaves. En invierno hace menos frío y en verano menos calor que en el interior.Clasificación
Lá clasificación climática clásica describe los climas del mundo en función de su régimen de temperaturas y de precipitaciones.
También existe la Clasificación climática de Köppen basada en la observación de la vegetación nativa de cada región de estudio.

Haz Enciclopedia.com tu página de inicio y aprende algo nuevo cada día