Baldomero Espartero
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Baldomero Fernández Espartero (n. Granátula de Calatrava (Ciudad Real), 27 de octubre de 1793 - Logroño, 8 de enero de 1879). Militar y político español.
Cursa sus primeros estudios en el Seminario de Almagro. En 1808 se alista en el ejército y participa en la Guerra de la Independencia. Desde 1810 permanece en el Cádiz sitiado por los franceses, donde se estaban desarrollando las Cortes constituyentes y donde realiza estudios militares y de ingeniería.
Alcanzado el grado de teniente, en 1815 embarca hacia América para reprimir la rebelión independentista de las colonias. Aunque no participa en la decisiva batalla de Ayacucho, posteriormente sus partidarios serían conocidos como los ayacuchos, como recuerdo de su pasado americano y de la influencia que sobre sus ideas políticas tuvieron otros militares liberales que participaron en aquella campaña.
Regresa de América en 1824 y contrae matrimonio con María Jacinta Martínez, rica heredera de Logroño.
A la muerte de Fernando VII apoya la causa de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, debido a sus fuertes convicciones constitucionales. Participa en la Primera Guerra Carlista (1833-1840), desempeñando un destacado papel. Los éxitos militares logrados le llevan de ascenso en ascenso hasta ser nombrado general en jefe del Ejército del Norte, a raíz del motín de los sargentos de La Granja (1836).
Libera Bilbao del cerco a que le tenía sometido los carlistas, entrando por el puente de Luchana. Fruto de esta acción la reina regente, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, le otorga el título de Conde de Luchana. Persigue desde el Maeztrazgo la llamada Expedición real organizada por don Carlos que en 1837 había salido de Navarra, asolado Aragón, Cataluña, Valencia y se dirigía a Madrid, donde Espartero la alcanzó y la obligó a volver muy destrozada al país vasco. Al año siguiente derrota a las tropas carlistas en Peñacerrada, días 20 a 22 de junio de 1838, y en Ramales, que se llamó Ramales de la Victoria desde entonces, y en Guardamino, días 27 de abril al 13 de mayo de 1839, y Espartero recibe el título de Duque de la Victoria.
En 1837 preside un fugaz gabinete gubernamental. Fomenta la división entre los carlistas, y firma la paz (promovida muy activamente por el representante militar de Gran Bretaña en Bilbao, lord John Hay), en el campo Norte -Navarra y provincias vascongadas- con el general carlista Maroto mediante el Convenio de Oñate firmado el 29 de agosto de 1839, confirmado con el abrazo que se dieron estos dos generales el 31 de agosto de 1839 ante las tropas de ambos ejércitos reunidas en las campas de Vergara, acto que se conoce como el Abrazo de Vergara, por lo que más adelante el rey Amadeo I le concede el título de Príncipe de Vergara. En 1840 pacifica el Maestrazgo, derrotando a Ramón Cabrera, poniendo fin a la guerra.
Se enfrenta al conservadurismo de María Cristina consiguiendo que ésta le nombre presidente del Consejo de Ministros en 1840. Ante la resistencia de la regente al programa liberal que Espartero defiende, consigue su abdicación y ser elegido por las Cortes para el cargo de regente, que ocupa hasta la segunda mitad de 1843.
Su modo de gobernar autoritario, personalista y militarista provoca la enemistad con muchos de sus partidarios. En 1843 se ve obligado a disolver las Cortes, ante la hostilidad de las mismas. Narváez y Serrano encabezan un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas que le arrebatan el poder ese mismo año.
Se exilia en Londres, regresa en 1849 y se retira a Logroño, abandonando la vida pública. Reaparece en la vida política junto a Leopoldo O'Donnell, con quien comparte el liderazgo político en el llamado Bienio Progresista (1854-1856), años en los que es presidente del gobierno. Es nuevamente expulsado del poder tras un pronunciamiento encabezado O'Donnell, su antiguo aliado, tras el cual se retira nuevamente a Logroño.
Cuando es destronada la reina Isabel II (1868), Juan Prim le ofrece la corona de España, cargo que que no acepta.

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