Atanagildo
Atanagildo fue rey de los visigodos primero como rebelde (551-554) en guerra contra Agila I, y luego como único rey (5545-567). Para sus años de rebelión véase Agila I
El 555 Atanagildo ascendió al trono, y probablemente inició la guerra contra los bizantinos, o (si es que eran sus aliados) solicitó su retirada.
No sabemos que tipo de acuerdos existían entre los bizantinos y Agila o Atanagildo, si es que existían. Es evidente que Bizancio no había acudido para ayudar a un rey a mantener un trono o a un noble rebelde a alzarse con un trono. Las peticiones que pudiera hacer Bizancio al nuevo rey, aliado o enemigo, no han llegado hasta nosotros, pero en todo caso no debieron ser aceptadas por Atanagildo, pues estalló la guerra. No es probable que la Oróspeda fuera cedida voluntariamente por Atanagildo (si pudo serlo por Agila) pues la lucha en tal caso no hubiera estallado. Tal vez los bizantinos exigieron la cesión en soberanía de las zonas que dominaban, entre Sevilla y Málaga o Abdera o más allá (o si habían sido llamados por Agila, exigirían que se le cediera toda la Bética), u otras concesiones, y al no obtenerlas, dejaron pasar el tiempo hasta la llegada (seguramente en verano) de nuevas fuerzas que desembarcarían en Cartago Nova, base sólida desde donde podían salir fuerzas terrestres para dominar o asegurar el control del territorio entre Cartago Nova y la zona del Estrecho.
Una hipótesis sugiere que los bizantinos, a los que suponen aliados de Atanagildo, exigían éste la cesión de la Oróspeda para proseguir su apoyo, y que para evitar la cesión la nobleza asesinó a Agila y entregó el trono a Atanagildo, pero tal versión no parece muy probable pues implicaría un dominio de Atanagildo sobre la Oróspeda (dominio más que dudoso) y supondría una actuación desconcertante de la nobleza visigoda, al ofrecer el trono al aliado de aquellos a los que se quería impedir dominar una pequeña parte del territorio. Más probable sería que Atanagildo, gracias a la ayuda recibida de los griegos, se hubiera colocado en una situación que hacia casi imposible su eliminación (no podía vencer a Agila pero éste no podía dominar la rebelión) , y que a la larga podía suponer el dominio bizantino de la Península; por ello la nobleza goda pudo ofrecerle el trono a cambio de despedir a los bizantinos.
Evidentemente si los bizantinos eran aliados de Agila resulta coherente que inmediatamente se iniciara la guerra (el inicio de la guerra es seguro aunque no sabemos cuanto tiempo paso entre el acceso al trono de Atanagildo y los primeros combates), y que los bizantinos recibieran refuerzos y extendieran sus dominios, o bien ocuparan la Oróspeda con Cartago Nova (si no había sido ocupada el 552). La ocupación del distrito de la Oróspeda, de acaecer en el 555, se habría producido bien en virtud de una cesión de Agila o simplemente en el marco de la guerra.
Hay que descartar la tesis de que los bizantinos se apoderaron de Cartago Nova en Marzo del 555 probablemente contra la voluntad de Agila y de Atanagildo, y que por tal motivo los nobles godos dieron muerte a Agila, reconocieron a Atanagildo y se lanzaron a la guerra contra los bizantinos; en primer lugar la alianza de Atanagildo y Bizancio, de existir, era sólida, duraba ya tres años y Atanagildo debería la subsistencia de su rebelión a la ayuda bizantina; si los bizantinos hubieran ocupado Cartago Nova, Atanagildo hubiera debido alegrarse por tratarse de una importante plaza del enemigo, pues los bizantinos ya debían ocupar otras plazas en su nombre (y si Cartago Nova era partidaria de Atanagildo, sus aliados bizantinos no hubieran necesitado ocuparla por la fuerza); la nobleza visigoda se hubiera puesto más en contra de Atanagildo, y si alguien hubiera planteado entregarle el reino hubiera sido evidente que se estaba entregando a los bizantinos; la travesía de la flota griega, para llegar a Cartago Nova en Marzo, debió hacerse en invierno, cosa bastante improbable, y las fuerzas bizantinas estuvieron comprometidas en Italia en el año anterior, por lo que una expedición no es probable que se preparara antes de la primavera del 555, llegando a Cartago Nova no antes de Mayo o Junio; pero aun habiendo llegado en Marzo, habían de pasar unos días para que la noticia de la ocupación de la ciudad llegara a Mérida, y otros más para que los nobles se pusieran de acuerdo en una decisión tan trascendental, por lo que se aprecia una absoluta falta de tiempo.
Si Cartago Nova fue tomada en Marzo solo pudo serlo con la anuencia de Agila y de las au-toridades locales (lo que sabemos que no fue el caso pues la ocupación de la ciudad fue vio-lenta). De querer desembarcar los griegos en Cartago Nova, y estar esta ciudad en poder de su aliado Agila, ¿por qué habían de tomarla por la fuerza cuando seguramente podían desembarcar como aliados sin ningún problema?.
Asesinado Agila en Marzo del 555 la situación cambiaba radicalmente. Indistintamente de que Atanagildo fuera aliado o enemigo de los griegos hay que suponer que se intentaría un acuerdo. Las negociaciones que pudieron desarrollarse (Marzo-Abril) entre el nuevo rey y el Magister Militum Spaniae (Liberio ya había regresado a Oriente en Mayo del 553) serían conocidas en Bizancio probablemente avanzado el mes de Abril o en Mayo; lógicamente debía esperarse una respuesta imperial a los pre-acuerdos que se hubieran alcanzado, la cual no podría llegar antes de Mayo o Junio; la decisión imperial seguramente ya estaba tomada y el envío de un ejército conquistador tal vez ya estaba en marcha, pero pudo comunicarse cualquier cosa para ganar tiempo; la proclamación de Atanagildo tal vez había sorprendido a Justiniano, que esperaba colocar en el trono a algún menor o noble adicto al que pudiera eliminarse fácilmente después y anexionar el país mediante el envío de tropas; ahora necesitaba tiempo para hacer llegar al país el ejército conquistador; así que Justiniano pudo fingir que se aceptaba la retirada y que se enviaba un flotilla para retirar las tropas estacionadas en el Sur peninsular; la realidad es que se preparaba una expedición de cierta importancia, que inicialmente debía estar destinada a combatir de Atanagildo para asegurar la completa sumisión del Reino Visigodo (pues el resto del reino, salvo algunas resistencias menores, ya debería haber estado asegurado) y que iba a utilizarse para ocupar toda la Península. Se necesitarían algunos meses para equipar una flota y un ejército que acudiera a Hispania, ya no para ayudar a un rebelde o un rey, sino definitivamente para ocupar el reino valiéndose de la cabeza de puente existente. Como hasta el año 554 los recursos militares se habían destinado básicamente a Italia, la expedición no comenzaría a equiparse hasta principios del 555. La expedición saldría hacia Hispania en Mayo o Junio, y llegaría en Junio o Julio; mientras tanto los bizantinos de Hispania alegarían que esperaban ser retirados o que esperaban una respuesta del Emperador a las peticiones visigodas. A la llegada de la flota los bizantinos desembarcarían tal vez en su base de Cartago Nova, o en Málaga. En todo caso, si desembarcaron en Cartago Nova, sería que aun no dominaban esta ciudad. Se apoderarían de ella (tal vez por sorpresa), sin duda en forma violenta, obligando a algunos ciudadanos destacados a huir. Estos ciudadanos serían partidarios de Atanagildo, pues de ser leales de Agila se hubieran alegrado de que el usurpador perdiera una ciudad importante; se establecieron en Sevilla, centro del poder político de Atanagildo; lo único incongruente, de producirse la toma de Cartago Nova el verano del 555, es que los huidos, supuestos partidarios de Atanagildo, no se establecieran en alguna zona leal a Agila donde el rey hubiera hecho confiscaciones y pudiera entregarles tierras; no obstante cabe la posibilidad de que Atanagildo hubiera sido reconocido rey por toda la nobleza poniéndose fin a la lucha de facciones o condicionado a no ejercer represalias o realizar confiscaciones de tierras.
Los bizantinos ocuparían la ciudad, un puerto importante, como base naval, bien hacia el 552, en el momento del desembarco o poco después, hacia el 553 (ya establecidos en la Bética). De no ser así ya no la ocuparon hasta al menos mediados del año 555, en el curso de la guerra con Atanagildo. Sabemos que la ocupación de Cartago Nova no fue pacifica y que algunos destacados visigodos e hispano-romanos hubieron de huir de ella, y que la población local fue hostil a los griegos a pesar de la identidad de fe católica. Si la conquista fue entre el 552 y el 554 la huida solo pudo producirse si la ciudad era leal al rival de los bizantinos (en caso de ser una ciudad favorable al aliado bizantino, hubiera acogido a los griegos como aliados y no se hubieran producido huidas).
Si la conquista fue posterior al 555, aunque pudo producirse antes de Marzo, cuando aun pertenecía a Agila, ya hemos visto que más probablemente se produciría hacia Julio, ya en el curso de la guerra con Atanagildo, de la cual la toma de Cartago Nova sería solo el primer epi-sodio.
Desde allí se extendieron por el distrito de Bastetania, ocupando probablemente Baza (Basti) o al menos parte de su territorio, y sin duda otras ciudades. Si el desembarco bizantino en Cartago Nova no se produjo hasta el 555 la toma de Bastetania se realizaría seguramente mediante la confluencia de las fuerzas desembarcadas en la Oróspeda (costa de la Cartaginesa) y las fuerzas que avanzaban desde la Bética oriental (Má-laga y tal vez Abdera). Pero las fuerzas de Atanagildo parece que lograron aislar a las fuerzas griegas de Cartago Nova de las que operaron en Málaga y la zona del Estrecho, pues la zona entre Baza y Málaga, con ciudades como Abdera (Adra), Acci (Guadix), Iliberis (Granada) no consta que nunca estuviera en manos bizantinas y parece que quedaron bajo dominio de Atanagildo, quien pudo conquistarlas hacia el 555 o bien ya las dominaría con anterioridad (salvo que alguna se mantuviera independiente o integrada en el gobierno territorial cordobés como podría ser el caso de Astigi o Écija).
Bizancio busca nuevos aliados. Consecuencia del cambio de situación sería que los bizantinos precisarían de otros aliados en la zona. Naturalmente conocían la situación en Córdoba y se establecería una alianza estratégica; Córdoba a su vez pasaba a estar interesada en un alianza con Bizancio, pues su probable antiguo aliado, Atanagildo, era ahora rey y como a tal le correspondería (más tarde o mas temprano) intentar la sumisión de la ciudad y el territorio rebelde. Probablemente los bizantinos no intentaron conquistar Córdoba que ya había dado muestras de su resolución derrotando a las tropas de Agila, sino simplemente aliarse al gobierno territorial, y situarlo en su área de influencia, o vincularlo al estilo de los Laces del Cáucaso. Es posible también que fueran los bizantinos quienes instigaran la rebelión de algún magnate hispano-romano (o un noble godo) en Sevilla, o que intentaran crear un estado tapón entre sus dominios y los visigodos, de tipo similar al que constituía Córdoba (en tal caso los cordobeses y/o bizantinos habrían ocupado la ciudad de Sevilla en un momento indeterminado entre el 555 y el 565 y establecido un gobierno aliado).pero más probablemente estos hechos hay que remontarlos al 565 cuando ya se había ajustado la paz entre Atanagildo y Justiniano, y en tal caso no habría habido intervención griega en el asunto, como luego veremos.
Atanagildo, a su llegada al trono, no tardó en guerrear contra los bizantinos. Reacción lógica si había sido su enemigo hasta entonces pero más dudosa si se trataba de los aliados a los que debía el trono (y que podía temer que se lo quitaran). Pudieron ser los bizantinos quienes iniciaran la guerra y rompiera la hipotética alianza, pero en los planes de Atanagildo hay indicios de que ya figuraba la expulsión de los griegos de la península; aun siendo aliados, ahora que era rey ya no eran unos compañeros de viaje aconsejables (y es muy poco seguro que nunca hubieran sido sus aliados), sino incómodos y peligrosos. Si Atanagildo ya combatió a los bizantinos desde mediados del año 552, la continuación de la guerra (independientemente de que hubiera un intervalo para negociar) era la consecuencia lógica.
Las fuerzas bizantinas dominaban la totalidad o al menos gran parte de la zona costera de la Bética, donde se habían establecido en nombre de Agila (por cesión de éste o en el curso de la guerra) o en nombre de Atanagildo, quien no dispondría de fuerzas para guarnecer las ciudades que le eran favorables.
El interior de la Bética seguía en poder de uno o varios gobiernos locales liderados por terratenientes hispano-romanos, que probablemente nunca se habían sometido del todo a los godos (de hecho aunque los terratenientes se mostraban hostiles a los godos sobre todo por motivos económicos, una vez consolidado el dominio de éstos parece que en general les eran favorables; así por ejemplo en la Tarraconense los propietarios fueron hostiles hasta el 506, y la hostilidad continuaría larvadamente aun unos años, pero hacia el 541 los godos parecen haber contada ya con el apoyo de los terratenientes hispano-romanos de la provincia, sin que influyera el hecho de que los visigodos fueran arrianos, debiéndose probablemente a motivos económicos).
Los combates que sostuvo con los bizantinos alejaron a Atanagildo de la zona del Valle del Ebro, donde los vascones, aunque persistentes, eran políticamente menos peligrosos. No fueron los únicos beneficiados: Córdoba, y otros poderes locales pudieron mantenerse sin problemas.
Córdoba y Sevilla. Probablemente los cordobeses se volvieron demasiado peligrosos. Parece que el 566 (o más probablemente antes) se extendieron hacia Sevilla; ¿la ocuparon militarmente? ¿favorecieron una rebelión local bien de terratenientes hispano-romanos o bien de algunos nobles visigodos resentidos al alguna forma con Atanagildo? ¿rebeldes locales se hicieron dueños de la ciudad, sin relación con los cordobeses?. No lo sabemos, pero es seguro que el 566 la ciudad de Sevilla había escapado del control del rey. El Cronicón Cesaraugustano explica que Atanagildo realizó repetidos ataques contra Córdoba entre el 566 y el 567 y que asimismo atacó Sevilla que fue tomada. No se sabe quien dominaba en la ciudad, pero es probable que directa o indirectamente los bizantinos ejercieran en ella alguna influencia.
La posesión de Sevilla es determinante para establecer en que momento se firmó un tratado, (pacta) que sabemos existe, entre Atanagildo y Justiniano, y que es el título jurídico de la provincia bizantina de Spania. El Tratado pudo ser firmado el 551 o a principios del 552 (menos probable es que Atanagildo firmara el tratado antes de iniciar su rebelión, es decir el 550, tras la derrota de Agila ante Córdoba) o bien al concluir la guerra iniciada el 555 y en todo caso antes del 565 en que murió Justiniano que fue firmante del Tratado. Si Sevilla hubiera sido bizantina, habiendo sido ocupada el 566 o 567 por Atanagildo, indicaría que la guerra iniciada el 555 proseguía y que por tanto no se había firmado ningún tratado de paz, por lo cual el tratado debía haber sido establecido hacia el 551.
Estudiemos ambas posibilidades: hacia el 551 suponemos que Atanagildo había sido derrotado, incluso tal vez había perdido Sevilla y se había refugiado en Málaga. La cesión de la Bética podría haber parecido un mal menor ¿hubieran aceptado los godos partidarios de Atanagildo, que debían pertenecer mayoritariamente a la nobleza provincial bética, pasar bajo soberanía imperial y católica? ¿Que otra cosa podía ofrecer Atanagildo?. La escasez del contingente enviado por Justiniano sugiere que no hubo una cesión formal de territorios y que Atanagildo sería consciente de que la ayuda imperial no era desinteresada y por tanto no precisaba de cesiones de territorios (la influencia que los bizantinos ejercerían ya era pago suficiente) y que en todo caso una posible cesión de tierras se ajustaría si Atanagildo triunfara. Seguramente Atanagildo debía correr con los gastos de la expedición y alojamientos de las tropas, y se establecería únicamente una cooperación de las fuerzas bizantinas en los combates a solicitud de Atanagildo (de forma similar los bizantinos concertaron años después un acuerdo con Hermenegildo) y los bizantinos servirían entretanto de guarnición en las ciudades. En caso de firmarse el tratado el 551 y en caso de establecerse en él la cesión de algunas zonas, al no estar éstas todavía dominadas, deberían haberse fijado bajo límites conocidos, por ejemplo una provincia o un distrito, y en tal caso no sería difícil conocer los límites legales de la provincia bizantina aunque se hubiera perdido el tratado. Si los bizantinos acudieron el 552 en defensa de Agila, está claro entonces que el tratado entre Atanagildo y Justiniano hubo de ser firmado cuando el primero ya era rey.
Si por el contrario el tratado se firmó hacia el 560, ello explicaría que entre esta fecha (aproximadamente) y el inicio del reinado de Leovigildo no hubiera enfrenta-mientos entre visigodos y bizantinos, con el único problema de la toma de Sevilla hacia 566-67 en el marco de la campaña contra Córdoba, lo que aseguraría que Sevilla no era posesión griega (éste es el único combate conocido entre el 556 y el 570 en el cual pudieron ser parte los bizantinos). Contra esta fecha tampoco juega el hecho de que el 599, al perder Recaredo algunos territorios, y solicitar por mediación del Papa una copia del tratado (el ejemplar de los visigodos se habría perdido y el ejemplar imperial se supone destruido en un incendio segura-mente el 564 o el mismo 565), el Papa le responde que desista de ello, pues caso de aparecer el tratado, aun con las presuntas conquistas bizantinas, el reino visigodo resultaría perjudicado. Como sabemos que Leovigildo había recobrado toda o parte de la región del Estrecho (con Asidona), las regiones cercanas a Málaga y Baza (y tal vez la misma Baza) y probablemente el territorio entre Baza y Málaga, las regiones ocupadas por los bizantinos se situarían bien en la zona costera entre Málaga y Cartagena o bien en la zona del Estrecho, y por tanto un tratado firmado hacia el 560 habría cedido a los bizantinos las regiones ente Gades y Cartagena, y en caso de haber sido firmado hacia el 551 (en tal caso quedaría acreditado que como aliados de Atanagildo) les habría cedido una zona concreta, por ejemplo toda la Bética, en ambos casos territorios mayores de los que aun quedaban en poder de Bizancio. Solo si el tratado se firmó entre el 555 y el 565 los límites de los dominios sobre el terreno deberían constar en un tratado y sería adecuado consultarlos unos años después, para comprobar los límites exactos.
Por tanto el tratado se firmo en algún momento entre el 555 y el 565, y muy probablemente entre el 556 y el 564. Seguramente durante estos años los cordobeses conservaron su libertad y aun extendieron su territorio, seguramente aliados a los bizantinos. Si la paz se hubiera ajustado el 564, ello explicaría bastantes cosas: el tratado llegaría a Constantinopla el mismo año, archivándose adecuadamente, y quedando destruido unos meses después, seguramente ya en 565, antes de morir Justiniano, en un incendio accidental. El Tratado de Atanagildo y Justiniano podía sustituir a otro anterior firmado por el mismo Atanagildo o bien por Agila a finales del 551 (e incluso, caso de haberse producido la alianza con Agila, podría sustituir a un segundo tratado firmado a finales del 554).
Fijada la frontera exacta entre el Reino Visigodo y la provincia de Spania, Córdoba (aliada formal o tácitamente a Bizancio) quedaba abandonada a su suerte. Es probable que intentaran que de alguna forma siguiera la agitación, y promovieran o apoyaran algún tipo de rebelión en Sevilla; en cambio no creemos que pudieran ocupar militarmente la ciudad, pues aunque los cordobeses habían demostrado su valor y coraje, y habían combatido bien contra Agila (y volvieron a hacerlo después contra Atanagildo), no parece que tuvieran capacidad militar para tomar una ciudad amurallada y seguramente bien defendida (unos años después Leovigildo tardó varios meses en tomarla y hubo de recurrir a un sitio estricto) salvo que la hubieran ocupado en una traición, un golpe de suerte o una sorpresa inaudita, o bien hubieran contado con la colaboración de los bizantinos. No obstante, de existir esta colaboración, hubiera sido muy encubierta, pues recién firmado el tratado, un acto de agresión de esta naturaleza hubiera podido llevar a romper la paz, aunque por otra parte los bizantinos verían los sucesos con buenos ojos (aun no teniendo parte en ellos) al asegurar un territorio intermedio entre ellos y los visigodos. Los sucesos de Sevilla tendrían lugar el 565 y sorprenderían a Atanagildo que tal vez a causa de ellos no pudo organizar una expedición contra Córdoba. No obstante esta expedición se llevo a cabo al año siguiente, pues sabemos que el 566 y el 567 combatió contra Córdoba. Lo que no sabemos es si ya estaba en su mente la expedición, o ésta se decidió tras la perdida de Sevilla. Lo cierto es que el 566 probablemente, Sevilla fue tomada por Atanagildo, y se combatió contra los cordobeses (no sabemos si en Córdoba ciudad), y el 567 se volvió a luchar contra los cordobeses, siendo probable que fuera atacada la propia ciudad de Córdoba. Ni Córdoba ni Sevilla pudieron contar ya con la protección bizantina. Sevilla paso a poder de Atanagildo, pero Córdoba rechazó de nuevo a las fuerzas godas.
Atanagildo estableció buenas relaciones con los francos: sus hijas Brunequilda y Galsuinda casaron respectivamente con Sigiberto de Austrasia y Chilperico de Neustria (y se convirtieron al catolicismo). Estas buenas relaciones favorecieron un activo co-mercio desarrollado sobre todo en la zona fronteriza entre territorio galo y la provincia Narbonense, solo interrumpido en los periodos de guerra.Atanagildo es proclamado rey
Fricciones con los bizantinos
Supuesto de los bizantinos aliados de Atanagildo
Supuesto de los bizantinos aliados de Agila
Argumentos contra la toma de Cartago Nova en Marzo de 555
Estalla la guerra entre Atanagildo y los bizantinos
Ocupación de Cartago Nova
Avance bizantino por Bastetania
Atanagildo y los bizantinos
Los bizantinos de la Bética
Otros poderes de la Bética
Guerra entre Atanagildo y los bizantinos
El Tratado de paz; nacimiento de la provincia de Spania
Tratado del 551
Tratado del 556/564
Fecha probable del Tratado (564)
Atanagildo contra Córdoba y Sevilla
Atanagildo y los Francos

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