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Aquiles

En la mitología griega, Aquiles («sin labios») nieto de Éaco (en griego , Akhilleus Aiákidês, también transliterado como Aquileo) fue el guerrero más grande de la Guerra de Troya, y el personaje protagonista de La Ilíada de Homero.

Table of contents
1 Nacimiento
2 Aquiles en la Guerra de Troya
3 Otras historias sobre Aquiles
4 La obra perdida de Esquilo
5 Aquiles en el cine
6 Referencias
7 Enlaces externos

Nacimiento

Aquiles era el hijo de Peleo, rey de los Mirmidones en Ftia (sureste de Tesalia), y la ninfa marina Tetis. Zeus y Poseidón se habían disputado su mano hasta que un oráculo reveló que engendraría un hijo más grande que su padre, por lo que sabiamente le dejaron escoger a algún otro. De acuerdo con la leyenda, Aquiles no heredó la inmortalidad de Tetis, y ésta habría intentado hacerle invencible sumergiéndolo en el río Estigia. Pero olvidó mojar el talón por el que le sujetaba, dejándolo vulnerable, de tal forma que podía matársele de un golpe en ese talón. (Ver tendón de Aquiles.) Homero, sin embargo, omite esto deliberadamente, pues Aquiles no puede ser un héroe si no está en peligro. En La Ilíada, Homero cuenta que Aquiles es herido, aunque no de gravedad. En una versión anterior y menos popular de la historia, Tetis ungía al niño con ambrosía, el néctar de los dioses, y lo ponía al fuego del hogar para quemar las partes mortales de su cuerpo. Fue interrumpida en estos quehaceres por Peleo, que arrancó con violencia al niño de sus manos y éste quedó con un talón carbonizado. Tetis, enfurencida, abandonó a ambos. Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Damiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí que se nombrara a Aquiles como «el de los pies ligeros».

Peleo confió a Aquiles, junto con su joven amigo Patroclo, al centauro Quirón en el monte Pelión para que los criase. Quirón los alimentó con fieros jabalíes, entrañas de león y médula de oso para aumentar su valentía; además, les enseñó el tiro con arco, el arte de la elocuencia y la curación de las heridas. La musa Calíope les enseñó el canto, y el profeta Calcante predijo que a Aquiles se le daría a escoger entre una vida corta y gloriosa o larga en años y anodina.

Aquiles en la Guerra de Troya

Telefo

Cuando los griegos partieron hacia la Guerra de Troya, se detuvieron accidentalmente en Misia, donde gobernaba el rey Telefo. En la batalla, Aquiles hirió a Telefo. La herida no sanaba, y Telefo pidió un oráculo, que afirmó que «el que hirió sanará».

Según los informes de terceros sobre la obra perdida de Eurípides que contaba la historia de Telefo, éste fue a Aulis disfrazado de mendigo y pidió a Aquiles ayuda para curar su herida. Aquiles se negó, alegando no tener conocimientos médicos. Alternativamente, Telefo secuestró a Orestes, pidiendo por rescate que Aquiles sanase su herida. Odiseo razonó que la lanza era la que había infligido la herida y que la lanza debía ser capaz de curarla. Se rasparon unos trozos de la lanza sobre la herida, y Telefo se curó. Este es un buen ejemplo de magia simpática.

Aquiles en la corte de Licomedes

Un oráculo, Calcas, afirmó que los griegos nunca conquistarían Troya sin la ayuda de Aquiles, pero su madre, Tetis, sabía por otro oráculo que moriría frente a las murallas de la ciudad. Cuando empezó la guerra, Tetis trató de ocultar a Aquiles en la corte de Licomedes en Esciro, disfrazado de doncella, donde vivió durante nueve años con las hijas del monarca, y tuvo una aventura con una de ellas, Deidamia, de quien tuvo su único hijo, Neoptolemo. En la corte de Licomedes Aquiles recibió el nombre de Pirra, por sus cabellos dorados.

A pesar de todo fue descubierto por Odiseo, Ayax el Grande y Fénix, que llegaron buscándole a la corte de Licomedes disfrazados de vendedores ambulantes y ofrecieron a las princesas su mercancía: joyas, telas y perfumes, entre los que habían colocado armas de gran valor. Aquiles fue descubierto cuando se interesó por una espada, a diferencia de las demás doncellas. Alternativamente, se dice que fue descubierto con un toque de trompeta, cuando en lugar de asustarse tomó un lanza y se enfrentó a los atacantes. Aún necesitó que le convencieran para ir a Troya, acompañado por su mejor amigo (y dependiendo de la fuente posiblemente amante también) Patroclo y su tutor, Fénix (el mismo que acompañó a Odiseo a Esciro en una versión diferente muy posterior).

Durante la Guerra de Troya

Aquiles es una de las únicas personas descritas como «deidades» en La Ilíada. Esto no sólo se refiere a su habilidad suprema para la lucha, sino también a su actitud. Aquiles muestra una completa y total dedicación a la excelencia de su oficio y, como un dios, casi no tiene aprecio a la vida. Ni a la suya pues queda claro que no le importa morir pronto, siempre que sea de forma gloriosa ni tampoco a la de los demás. Su ira es absoluta. La humanización de Aquiles por los sucesos de la guerra es el tema principal de La Ilíada.

El auriga de Aquiles se llamaba Automedonte.

Troilo

Mientras Troilo, el hijo menor de Príamo y Hécuba (cuentan algunos que en realidad su padre era Apolo), estaba abrevando sus caballos en la Fuente del León fuera de las murallas de Troya, Aquiles le vio y se enamoró de su belleza (cuya «bondad de formas» fue descrita por Ibicos como «oro tres veces refinado»). El joven rechazó sus proposiciones y se refugió en el templo de Apolo Timbreo. Aquiles le persiguió hasta el interior del santuario y le decapitó en el mismo altar del dios. Se decía que en aquel momento a Troilo le faltaba un año para su vigésimo cumpleaños, y cuenta la leyenda que si Troilo hubiera alcanzado esa edad, Troya habría sido invencible.

Agamenón y la muerte de Patroclo

Aquiles tomó veintitrés ciudades fuera de Troya, incluyendo Lirneso, donde raptó a Briseida para mantenerla como concubina. Mientras tanto Agamenón, el rey de Micenas, secuestró a una mujer llamada Criseida y se burló de su padre, Crises, un sacerdote de Apolo, cuando éste intentó pagar su rescate. Apolo envió una plaga sobre todos los ejércitos griegos y Agamenón se vio forzado a devolver a Criseida a su padre. Sin embargo, le quitó Briseida a Aquiles como compensación por la pérdida. Esto fue el detonante de la trama central de La Ilíada: Aquiles se enfureció y rehusó seguir luchando para los griegos, encerrándose en su tienda. Los troyanos, envalentonados por su ausencia, atacaron a los griegos y los forzaron a retirarse. Los griegos ofrecieron a Aquiles generosas compensaciones. Aquiles siguió negándose a luchar él mismo, pero accedió a permitir que Patroclo luchase en su lugar, llevando su armadura, al frente de los mirmidones. El día siguiente, el héroe troyano Héctor mató a Patroclo confundiéndole con Aquiles, y le despojó de su armadura. Aquiles quedó abrumado por la pena al conocer la muerte de su querido amigo, y la furia que abrigaba contra Agamenón empezó a volverse hacia Héctor. Sin embargo Tetis, su madre, subió desde el fondo del mar y le reprendió por su excesiva pena, recordándoles que también es algo bueno dormir con mujeres. Le consiguió una magnífica armadura nueva de Hefestos, dios del fuego y el hierro, y Aquiles volvió a luchar, matando a Héctor. Profanó su cuerpo, arrastrándolo tras su carro ante las murallas de Troya tres veces, y negándose a permitir que recibiera los ritos funerarios. Cuando Príamo, el rey de Troya y padre de Héctor, fue en secreto al campamento griego a suplicarle el cuerpo, Aquiles finalmente cedió. En una de las escenas más conmovedoras de La Ilíada, recibió a Príamo cortésmente y le permitió llevarse el cuerpo de Héctor.

La grandeza de Aquiles reside no sólo en ser el mayor de todos los guerreros griegos, sino también en conocer la elección que le brindaba el Destino. Su madre, Tetis, le había profetizado que si se apartaba de la Guerra de Troya, disfrutaría de una larga y feliz vida. Sin embargo, si luchaba en ella moriría ante las murallas de Troya pero se aseguraría una gloria eterna superior a la de todos los demás héroes. Aquiles hizo su elección, y se enfrentó a ella cara a cara demostrando su grandeza.

Janto

Durante la Guerra de Troya, Aquiles reprochó a Janto, un caballo mágico, que hubiera permitido la muerte de Patroclo. Janto respondió diciendo que un dios había matado a Patroclo y que también un dios mataría pronto a Aquiles.

Memnón, Cicno, Pentesilea y la muerte de Aquiles

Poco después de la muerte de Héctor, Aquiles derrotó a Memnón de Etiopía, a Cicno de Colona y a la guerra amazona Pentesilea (con quien, en alguna versiones, también tuvo Aquiles una aventura). Poco después Paris, hijo de Príamo, mató a Aquiles clavándole una flecha en el talón o en una versión más antigua un cuchillo en la espalda cuando visitaba a Polixena, una princesa troyana. Ambas versiones niegan ostensiblemente cualquier tipo de valor a Paris, y Aquiles permanece invicto en el campo de batalla. Sus huesos fueron mezclados con los de Patroclo, y se celebraron los funerales. Como Ayax, se representa a Aquiles viviendo tras su muerte en la isla de Leuce en la desembocadura del Danubio.

El destino de la armadura de Aquiles

La armadura de Aquiles fue objeto de una disputa entre Odiseo y Ayax el Grande. Éstos compitieron por ella y Odiseo ganó. Ayax se volvió loco de dolor y juró matar a sus compañeros. Empezó a matar ganado (pensando que eran soldados griegos), y entonces se suicidó.

Otras historias sobre Aquiles

Tras la Guerra de Troya, Aquiles vendió a Licaón, hijo de Príamo y Laotea. Posteriormente Licaón murió mientras intentaba escapar.

En La Odisea, también de Homero, hay un pasaje donde Odiseo navega hasta el inframundo y conversa con las sombras. Una de éstas es Aquiles, quien saludado como "bendito en vida, bendito en la muerte", responde que preferiría ser un esclavo a estar muerto. Esto ha sido interpretado como un rechazo a su vida de guerrero, pero también como una humillación a la levedad de su martirio.

Los reyes de Epiro reivindicaban ser descendientes de Aquiles por su hijo. Alejandro Magno, hijo de la princesa Olimpia de Epiro, podría por tanto reclamar también este parentesco, y se esforzó en ser como su gran antepasado de muchas formas. Se dice que visitó su tumba al pasar por Troya. Aquiles era adorado como un dios del mar en muchas de las colonias griegas del mar Negro.

Aquiles luchó y mató a la amazona Helena.

Algunos también afirman que se casó con Medea.

La obra perdida de Esquilo

A principios de los años 1990 una obra perdida de Esquilo fue descubierta en los vendajes de una momia en Egipto. La obra, Aquiles, era parte de una trilogía sobre la Guerra de Troya. Se conocía su existencia gracias a menciones en fuentes antiguas, pero había estado perdida durante casi 2.000 años.

Aquiles en el cine

El papel de Aquiles ha sido representado por:

Referencias

Enlaces externos






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