Acorazado
(1934-1945) perteneciente a la Marina Imperial del Japón]]
Un acorazado es un buque de guerra de gran tonelaje y fuertemente blindado y artillado que constituyó el núcleo de las flotas de guerra desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la segunda Guerra Mundial.Las primeras naves acorazadas eran buques tradicionales de madera forrada de planchas de acero. El ingeniero francés Dupuy de Lome construyó el primer navío acorazado en 1858, la Gloire y pronto fue imitado primero por los británicos, que con su clase Warrior mejoraron la idea al construir la nave enteramente de hierro, lo que permitió añadir mamparos estancos para aislar zonas inundadas en caso de perforación del casco, y por los españoles, que en 1863 botaron el primero de una serie de navios acorazados también construidos enteramente en metal, la Numancia.
En la guerra de Secesión norteamericana aparece por primera vez un buque acorazado en el que se sustituyen las baterías de cañones a los lados de la nave por una torre giratoria con dos únicos cañones, el Monitor que protagonizará el primer enfrentamiento acorazado de la historia contra el buque confederado de madera forrada Virginia que terminó en empate al no conseguir ninguno perforar a su oponente.
Mientras se repetía el esquema de buque acorazado a vapor pero conservando todo el velamen de los antiguos navios, en Italia se revoluciona el concepto de acorazado con la construcción de las naves de la clase Duilio, enteramente metálicas y sin velas, con dos torres giratorias armadas cada una con dos gigantescos cañones de 450 mm capaces de hundir cualquier flota enemiga y blindaje de 500 mm en los flancos capaz de detener cualquier impacto de los rivales existentes en ese momento.
Enseguida todas las potencias navales se lanzaron a construir acorazados del nuevo estilo, con torres armadas con cañones de 305 mm o más (generalmente dos torres con uno o dos cañones cada una) y una panoplia de cañones de calibres más reducidos (280, 152, 120, 76 mm) situados en torres por los costados del buque dandoles el aspecto de castillos de metal flotante. En estos momentos los acorazados rondaban las 15.000 toneladas de desplazamiento.
La guerra ruso-japonesa de 1905 cuestionó seriamente la utilidad de todo ese armamento de calibre más reducido, cuando se comprobó que las flotas comenzaban a abrir fuego a la distancia máxima de su armamento de mayor calibre y que era este el que resolvía el combate la mayor parte de las veces. De esta forma el ingeniero naval británico sir John Fisher concibió lo que sería la segunda revolución en el concepto de acorazado, el acorazado monocalibre.
Estos acorazados debían disponer de entre cuatro y seis torres de dos o tres cañones de calibre pesado (305 mm o más) cada una, de esta forma los acorazados más pequeños disponían de 8 piezas de gran calibre, siendo lo más común en la primera Guerra Mundial disponer de 10-12 piezas llegandose a los 343/381 mm de calibre, aunque los alemanes empleaban piezas de solo 280 o 305 mm por la mayor potencia de sus piezas a menor calibre. El armamento secundario permanecía pero unificaba también su calibre a piezas de unos 150 o 152 mm. Naturalmente esto implicaba que el tamaño y desplazamiento del acorazado se dispara hasta 20-25.000 toneladas y que superan la eslora de los antiguos acorazados policalibre, que no solía superar los 130 metros, sobrepasando los 150 y llegando a 200 metros durante la guerra. El nombre de este nuevo tipo de naves vendría por el del primer ejemplar construido, el Dreadnought.
Durante la guerra se comienzan a emplear turbinas diésel, los británicos a veces volverán al carbón, por el temor a quedarse aislados sin combustible en caso de guerra, pero en la mayoría de las marinas el diésel se impondrá en el periodo de entreguerras por la mayor autonomía y rendimiento que aporta a las naves acorazadas. El crecimiento de los calibres y tamaños obligará a llevar los últimos modelos de la guerra a alcanzar las 30.000 toneladas.
En la primera Guerra Mundial el acorazado tuvo que hacer frente a una amenaza que ya había sufrido a finales del siglo XIX, pero que ahora volvía con fuerza: el torpedo, contrarrestadas las lanchas torpederas con el uso del destructor, la nueva amenaza venía desde los submarinos y aviones torpederos.
El acorazado no puede estar blindado en su totalidad. Es imposible blindar la parte sumergida del buque y mantenerlo a flote, de esta forma el torpedo golpea bajo el agua,justo en donde el acorazado es vulnerable, además, la fuerza de la explosión y la presión del agua suele reventar el sistema de mamparos, inundando simultaneamente varios y llegando muchas veces a hacer escorar el buque hasta volcarlo y hundirlo. La potenciación de la escolta de destructores antisubmarinos es esencial y en entreguerras además se añaden puestos de artillería antiaerea para defenderse de los aviones torpederos, a los que en poco tiempo se les unirán los bombarderos en picado que con el peso de sus bombas perforan la cubierta, mucho menos blindada que los flancos, explotando luego en el interior del buque y provocando gravísimos incendios.
En los buques de entreguerras se mejoró la protección antitorpedo, colocando mamparos dobles entre el costado del barco y las instalaciones del interior y blindando la pared del mamparo más interior para resistir la presión del agua, de esa forma un único impácto de torpedo no solía ser definitivo para hundir el buque, pero dos o más eran letales. Otros optaron por soldar tubos huecos o construir cámaras alrededor de la parte sumergida de la nave para amortiguar el impácto del torpedo, pero nada evitó que el acorazado acabara convertido en un concepto obsoleto.
En la segunda Guerra Mundial y con el acorazado al borde de la obsolescencia, aunque muchos se negaban a creerlo, se llegó con acorazados de más de 40.000 toneladas y a cañones de más de 400 mm, buscando aumentar por todos lados la protección y potencia de esos buques. Pero su época había terminado y en el último acto de la marina acorazada tradicional, el acorazado más grande de la historia, el Yamato japonés, de 70.000 toneladas, armado con 9 piezas de 460 mm capaces de disparar un proyectil de una tonelada a 40 Km de distancia y con un blindaje de 40 cm fue hundido en 1945 por un ataque coordinado de aviones torpederos y bombarderos navales norteamericanos que atacaban desde portaaviones a centenares de Km de distancia del objetivo.
La marina norteamericana ha mantenido hasta los los años 90 del siglo XX alguna unidad en activo para emplearla en el bombardeo de costas durante la guerra de Vietnam o en la primera guerra del Golfo, finalmente esas unidades pasaron al desguaze o a convertirse en museos flotantes hacia la mitad de la década de los noventa. El resto de potencias poseedoras de acorazados los desguazaron o vendieron a precio de chatarra a paises que querían un barco para lucir bandera en los años 50 o primeros 60.
En 1929 se denominó acorazado de bolsillo a un tipo de naves construidas en Alemania bajo las limitaciones impuestas por el Tratado de Versalles como nación derrotada, con un desplazamiento de 10.000 toneladas y cañones limitados a 280 mm los alemanes construyeron tres de estas naves empleando la tecnología más avanzada del momento, de forma que podían huir facilmente de los acorazados y podían destruir también con facilidad a los cruceros pesados capaces de darles alcance, con un armamento y protección inferior a los acorazados de bolsillo (piezas de 203 frente a 280 mm). Estas naves se destinaron en la segunda Guerra Mundial a la actividad corsaria, destruyendo tráfico mercante aliado, aunque por poco tiempo al incrementarse la velocidad de los acorazados aliados.
Véase también:
| La primera versión de este artÃculo proviene de Enciclopedia Libre - {Acorazado}, publicado bajo la licencia GFDL |

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